View Full Version: Saint Seiya - Kimen no Tatari

[·SSYE·] > ~Fanfics de SS~ > Saint Seiya - Kimen no Tatari



Title: Saint Seiya - Kimen no Tatari
Description: La maldicion de las Mascaras


Grizzly Sigma - October 28, 2006 08:54 AM (GMT)
Bueno, es el primer fanfic que publico, solo espero que alguien lo lea.... Toda critica constructiva es bienvenida.

Trate de hacerlo que calzara con la historia original lo mas posible, pero aun asi esta lleno de cosas que yo considero que podrian ser ciertas, caulquier duda pregunten y yo tratare de darle explicacion.....

PS: Dejo un par de notas sobre el cap al final...

user posted image

Capítulo 1 – Un Caballero de Atena

La luz rojiza y naranja del atardecer bañaba la falda Oeste del Monte Etna. No muy lejos de la cima y aprovechando los últimos momentos de luz diurna se encontraban entrenando una pareja de niños. El más pequeño de ellos no podría superar los cinco años, usaba unos pantalones negros y una camiseta gris, tenía el cabello azul oscuro corto y desaliñado; contra él peleaba una niña unos cuatro años mayor, llevaba su cabello verde oscuro amarrado en una corta trenza, vestía un pantalón café y una blusa azul y llevaba sobre su rostro una máscara blanca. Su Maestro los observaba no muy lejos sentado en una roca. Era un joven moreno con cabello negro, vestía una camisa blanca con unos pantalones y chaleco negros y unos zapatos también de ese color.
– ¡¡Angelo!! ¡¡Lucianna!! ¡Dejen de jugar y peleen en serio!
Al escuchar a su Maestro ambos niños titubearon un momento, Angelo dejó ver una pequeña sonrisa sarcástica y se abalanzó velozmente contra Lucianna con un puñetazo, la niña con leve movimiento evadió el golpe y lanzó una patada al costado del niño que lo hizo caer sentado en el piso. «Aprovechó el momento en que perdí el equilibrio por fallar el golpe para hacerme caer, sus golpes no son fuertes pero si son muy certeros» pensó Angelo mientras se levantaba.
Lucianna dio un salto hacia Angelo con una patada, pero el niño la esquivó y le atinó un codazo que la hizo caer de espaldas al suelo. Sin esperar a que se levantara le descargó un puñetazo a la cara, pero Lucianna lo evadió y pateó a Angelo en la pierna haciéndolo caer de rodillas, momento que usó para levantarse y atacarlo con una ráfaga de golpes. Angelo los detuvo con sus manos y luego hizo un movimiento como si empujara algo, que despidió a Lucianna varios metros por el aire sin siquiera tocarla.
«Telequinesia, aunque aún no es muy fuerte le dio la ventaja a Angelo por un instante» pensó el Maestro de los niños que seguía sentado sobre la piedra, ahora fumando un cigarrillo.
«Usar la telequinesia ha terminado con mis fuerzas, tengo que entrenar más y fortalecerla, este será mi último golpe, de verdad que estoy agotado» pensó Angelo, se veía claramente inclinado sobre su pierna derecha y su rostro empapado en sudor. Esperó un momento mientras Lucianna se levantaba y se lanzó contra ella con un puñetazo, pero Lucianna hizo un movimiento serpentino y evitando el puño le propinó un poderoso golpe en la nuca que ocasionó que Angelo perdiera el conocimiento.

§ § §

Cuando Angelo despertó ya estaba completamente oscuro, se levantó de su cama y miró por la ventana. «Aún es temprano, la Luna no se ha elevado mucho en el cielo» pensó y salió por la ventana y mirando alrededor notó la cabaña donde vivían, que estaba en un claro del bosque, a unos kilómetros se encontraba el pueblo de mayor altitud de Sicilia.
– Si seguimos entrenando cada vez más alto, pronto estaremos hasta las rodillas de nieve. Y el Maestro siempre quejándose del frío, deberíamos ir a entrenar a un lugar caliente…
– Si fuera por mí, entrenaríamos en el cráter del Etna, pero no creo que ustedes dos lo soporten todavía. Así que entrenamos primero con un poco de frío, un Caballero de Atena debe ser capaz de pelear donde sea, ¿no lo crees Angelo?
El aludido se volvió asustado al escuchar la voz de su Maestro, estaba sentado en el piso y recostado a la pared con un cigarrillo en la mano.
– ¡Maestro Agni! ¿Qué hace aquí afuera?
– Veo las estrellas. Sabes Angelo, las constelaciones son los planos que usó Atena para crear las Armaduras…
– ...por algo son 88 Armaduras – interrumpió el niño – nos lo ha explicado ya varias veces en las clases de astronomía. ¿Por qué yo tengo que llevar tantas clases más que Lucianna, Maestro?
– Angelo, tú entrenas para convertirte en uno de los Caballeros de más alto rango entre los 88, ellos son los que guiarán a los otros Caballeros en las luchas contra el Mal. Tú debes saber reconocer las Armaduras de tus aliados y de tus enemigos, sus habilidades y sus puntos débiles, al menos dentro de lo que sea posible.
– ¿Y Lucianna?
– Ella pretende conseguir la Armadura Plateada de Ofiuco, el Serpentario, que se encuentra en algún lugar de Italia.
– Y de las Armaduras Doradas, ¿Dónde está la que yo debo conseguir?
– Las Armaduras Doradas son diferentes, las doce están en el Santuario, en Grecia, deberás ir allá en menos de dos años a combatir con otros niños como tú. Pero los combates no serán tan simples como pelear contra Lucianna, cada uno de los aspirantes tiene habilidades especiales, como la telequinesia que empezaremos a entrenar mañana, así que vuelve a dormir porque mañana será un largo día.
– Una última pregunta Maestro, – dijo el niño mientras volvía a entrar por la ventana – ¿cual de las doce Armaduras será la mía cuando logre vencer?
– Al fin comienzas a interesarte por tu Armadura, tu constelación protectora es Cancer. Así que portarás la cuarta Armadura Dorada.
– ¡Un cangrejo! ¡Pero si yo quería una Armadura poderosa como el león que es fuerte o la de Libra que tiene todas esas armas!
– Angelo, de verdad que sólo pones atención a lo que te interesa, ¿cuantas veces te he dicho que una Armadura no hace al Caballero? además ¿si no conoces tu constelación guardiana como vas a creer que las otras son mejores?
– ¿Qué de interesante puede tener un cangrejo? – dijo el niño ahora sentado en el marco de la ventana y haciendo un berrinche.
– En la constelación de Cancer existe el Cúmulo del Pesebre, al que los chinos llaman “Sekishiki”(1) , El origen de este nombre se encuentra en su forma que recuerda los fuegos fatuos provocados por los gases que exhalan los cadáveres amontonados. Por eso los chinos creen que se trata del agujero por el que las almas de los difuntos llegan al mundo de la muerte.
Angelo se quedó un momento en silencio, sonrió y miró al cielo, buscando entre todas las constelaciones aquel cúmulo de estrellas.

§ § §


Agni se encontraba frente a unas inmensas puertas dobles de metal, a cada lado había un soldado, quienes vestían unas simples piezas de cuero y metal sobre unos ropajes viejos, un casco y una lanza, los atuendos típicos para un soldado del Santuario que contrastaban con la brillante Armadura de un Caballero Plateado.
«Aún siendo uno de los pocos Caballeros en servicio, venir aquí siempre me ha causado un poco de inquietud» pensó Agni mientras empujaba las pesadas puertas.
La habitación que se encontraba detrás de las puertas era realmente enorme, una alfombra roja se extendía hasta el otro lado de la misma, donde unas cortinas ocultaban el camino, el único camino -si los rumores son ciertos- que lleva a las habitaciones superiores donde duerme el Patriarca y donde estará Atena cuando llegue a este mundo, y lo que es aún más importante, el único camino que lleva a la estatua de Atena en lo alto del Santuario.
Frente a las cortinas, sentado en un trono, se encontraba la persona más importante del Santuario… «después de haber peleado contra Hades hace 223 años fue nombrado Patriarca y aunque está muy viejo no ha querido conceder el trono a alguno de los Caballeros Dorados, dice que son muy jóvenes… no puedo creer cuanto tiempo ha vivido y todavía piensa vivir más… el poder de Atena es verdaderamente increíble»
– Su Excelencia, el Caballero Plateado Agni de Centauro acude a vuestro llamado...
El Patriarca se levantó de su trono, llevaba un adornado casco dorado de apariencia pesada, una mascara que le ocultaba la cara y una túnica púrpura, la vestimenta tradicional del Patriarca.
– Agni… –habló el anciano con aquella voz firme –. Se me ha revelado la ubicación de otro predestinado a pelear por una Armadura Dorada, deberás partir inmediatamente para Sicilia; también debes entrenar a una niña que combatirá para obtener una Armadura Plateada como la tuya. Arles entrégale las indicaciones…
En ese momento Agni percibió la figura de pie al lado del trono, el Caballero Plateado de Altar, quien en vez de llevar su Armadura vestía muy parecido al Patriarca. «Arles, el ayudante y guardaespaldas del Patriarca… ser guardaespaldas de un antiguo Caballero Dorado, prefiero mil veces ir al fin del mundo a entrenar un par de niños…»
– Aquí están las instrucciones para encontrar a los niños una vez que llegues a Sicilia – dijo Arles sacando abruptamente a Agni de sus pensamientos, mientras le entregaba un pergamino.
Agni inspeccionó el pergamino un momento, se levantó e hizo una reverencia. – Entonces partiré de inmediato, Su Excelencia, Arles…
– Que Atena te bendiga e ilumine tu camino, Caballero…

§ § §


Cuando Agni despertó estaba oscureciendo, estaba situado en una roca, desde la cual solía ver a los niños entrenando. «Tras de que anoche tuve una pesadilla, de nuevo, duermo una siesta en la tarde y sueño de mi encuentro con el Patriarca… tengo un pésimo presentimiento, será mejor que busque a Angelo y Lucianna…»
– ¡Maestro! Ya es tarde, no puedo creer que siga aquí…
– Bueno una menos que buscar… – dijo el joven, mientras arreglaba un poco su arrugada ropa – ¿dónde está Angelo?, no es una buena noche para estar entrenando por su cuenta…
Lucianna titubeó un segundo por la tranquilidad con la cual actuó su Maestro y luego respondió – Ah… si, Angelo, lo envié al pueblo a comprar unos víveres, no creo que tarde mucho más…
– Vuelve a la cabaña y espera ahí, ojalá que yo esté equivocado…
Dicho esto, dio un salto y salió corriendo en dirección al pueblo, dejando atrás a Lucianna quien con cierta cara de preocupación comenzó a caminar hacia la cabaña.

§ § §

Angelo llevaba los víveres en la mano izquierda, manteniéndose listo para defenderse contra quien lo atacara, su sexto sentido no dejaba de advertirle que había alguien siguiéndolo. Iba caminado apresuradamente hasta que algo le atrapó inesperadamente una pierna, Angelo se volvió con velocidad para enfrentar a su enemigo pero quedó estremecido cuando vio que lo que lo atrapaba era un látigo sostenido por medio brazo que parecía haber aparecido como por arte de magia, entre él y una pared cualquiera, lo cual era bastante singular como para atemorizarlo hasta la médula.

(1) 積尸気 o Espíritu de los Cadáveres Amontonados.

user posted image Dibujo por Esteban Mata.

Nota: Poco despues de que comenze a escribir este fanfic encontre otro Caballero de Centauro llamado Agni, se podria decir que es pura coincidencia, pero en realidad creo que fue una forma de pensamiento parecida a la hora de darle el nombre al personaje.

•ÂnG€£§€Ï¥Â• - November 28, 2006 02:40 AM (GMT)
Esta chida tu fanfic espro que la continuacion este igaul o mejor (chelas)

andriux18 - May 14, 2007 05:01 PM (GMT)
sanzacional cuate (chelas)

Shion144 - May 10, 2008 03:41 PM (GMT)
6.8 de 1 a 10

Le falto algo mas, pero para ser el primero ta bien, me imagino q iras mejorando.

(chelas)




Hosted for free by InvisionFree