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Title: Némesis
Description: Fanfic


Lucyandez - November 18, 2006 04:39 AM (GMT)
Hola chicos, me presento... soy Lucia y soy nueva en este foro, este es mi primer fic, espero que les guste, besos...

Némesis

Capítulo 1: Un viaje intempestivo

Dos años han pasado desde la última batalla que sostuvieron los caballeros de Bronce contra los guerreros de Artemisa y desde ese entonces los cinco santos han comenzado sus nuevas vidas; Hyoga volvió a Siberia a la aldea en la que creció junto con su maestro, para cuidar de su querido amigo Jacob y convivir con aquellas personas que siempre le respetaron y admiraron.

Shiryu, lógicamente retornó a China al lado de Shunrei ya que aún cuando se alegró de la recuperación de su amigo Seiya, el dolor por la perdida de su maestro fue muy grande y deseaba comenzar una vida con aquella a quien siempre llamó hermana aunque el cariño que sentía hacia ella no era de fraternidad.

De Ikki no se sabe paradero estable desde hace más de un año, cuando Shun ganó una beca para una de las mejores universidades de Japón, en Tokio y se tuvo que mudar para el campus universitario, sin embargo, debido al incidente con Hades, Ikki no deja de comunicarse con su hermanito cada vez que puede, además de hacerle una visita cada fin de semana pero no solo visita a Shun, también está al pendiente de Saori.

Saori Kido ó Athena, resolvió quedarse a vivir en Japón, como la nieta del millonario Mitsumasa Kido, no es que olvidara sus deberes como Athena, si el mundo necesitara su vida como sacrificio, ella la daría con gusto pero como importante empresaria pudo hacer de la Fundación Kido una organización al servicio de los más débiles a nivel mundial, no hay que olvidar que después del terrible diluvio provocado por Poseidón, muchos países quedaron en la miseria; en esta obra, ha sido ayudada muy de cerca por el magnate Julián Solo.

Y por último Seiya, después de despertar del sueño al que lo envió Hades, viajó a Grecia a encontrar a su hermana, decidió que lo mejor para Seika era seguir viviendo con la familia que la protegió desde niña, así que pasa una temporada en Grecia y otra en Japón, en la mansión Kido, porque aunque todos decidieron seguir con sus vidas, no olvidan que su primer deber es cuidar a su diosa.

Para no perder contacto, todos los caballeros hicieron una promesa silenciosa de reunirse cada seis meses en la mansión, no querían que ocurriera lo de siempre, volver a verse sólo para luchar alguna batalla absurda con otro de tantos dioses y separarse sin disfrutar en paz de aquel cariño de hermanos que había entre ellos.

Es final de estación, otoño, las últimas hojas de los árboles caen, dando paso a las frías ventiscas que hielan el ambiente, los primeros copos de nieve empañan las ventanas mostrando un ambiente suave y relajado en la mansión Kido, en donde al llegar la noche, los cinco santos se reunirán como habían pactado.

Saori ha mandado arreglar sus respectivos cuartos, con bellas flores blancas, un lujo que solo ella puede dar sabiendo que esta llegando el invierno, cuatro cuartos bellamente decorados con lo mejor de lo mejor, el cuarto de Shiryu, el último que se ve a la derecha, al subir los escalones; sin ventanas pero con una pequeña biblioteca, para que el Dragón pueda saciar su sed de conocimiento; el cuarto de Hyoga, justo al frente del de Shiryu, con un enorme balcón que le permite ver el amplio paisaje a su alrededor; también al lado izquierdo, junto a la habitación de Hyoga, se encuentra el cuarto de Ikki y Shun que aún cuando hay innumerables habitaciones en la mansión, prefieren estar juntos para poder charlar y compartir todo el tiempo que puedan; y al frente, el cuarto de Seiya, el más grande de todos, después del de Saori, claro está, debido a que no solo es el cuarto de Seiya sino el lugar de estar de todos los caballeros cuando conviven ya que la calidez del caballero Pegaso se irradia en el aire, tiene una pequeña sala, juegos de video, televisor y todo lo necesario para un adolescente normal aunque Seiya es todo menos normal.

En el primer piso en la sala de juntas y oficina de Saori, se encuentra la diosa trabajando después de dar las instrucciones al personal de servicio para los arreglos convenientes, son las ocho de la mañana pero la chica esta muy inquieta, espera que llegue pronto la noche para ver arribar a sus amigos, conversar y distraerse un poco, ese día ha cerrado temprano su agenda para no permitir que algo interrumpa tan feliz acontecimiento, sin embargo, revisando nuevamente, ve algo molesta que una persona la ha llamado insistentemente, Jean Dions, joven empresario, ha solicitado su presencia por una larga semana, sin embargo aún no saben el motivo.

Saori deja divagar su mente, parada frente a la ventana que se encuentra detrás del escritorio y que da una esplendida vista a los jardines interiores, recuerda el terrible final de su guardia elite, los caballeros de oro, una lágrima pugna por salir pero en ese momento se escucha un golpe en la puerta de la sala.

- Adelante - dice Saori, volviendo a su escritorio -.

- Señorita Saori, lamento interrumpirla pero nuevamente el señor Jean Dions desea hablar con usted, esta en la línea.

- De acuerdo, tomare la llamada Tatsumi.

- Línea 2, señorita, también hay video.

- Comunícalo - Tatsumi enciende la gran pantalla ubicada en la pared opuesta al escritorio, junto a la puerta -.

Se ve a un joven con cabello largo, recogido en una coleta algo suelta, lila como el de Saori pero mucho más claro, casi blanco, sus ojos también son lilas, traje de sastre blanco y aunque es apuesto, tiene una mirada fría sin emociones.

- Es un gusto conocerla señorita Saori, mi nombre es Jean Dions - se presenta el joven, tiene un muy marcado acento francés - represento a las Industrias Dions ¿supongo que ha escuchado de ellas?

- Mucho gusto señor Dions, disculpe pero nunca he escuchado de tal empresa, sin embargo tengo entendido que necesita hablar algo muy urgente conmigo.

- Sí, es verdad, vera mi compañía patrocina diferentes fundaciones alrededor del mundo, sé que la Fundación Kido junto con las Empresas Solo, están realizando labores humanitarias y necesitan apoyo; es allí donde yo quiero participar.

- ¿Me esta diciendo que desea apoyarnos? ¿en qué sentido? ¿ y bajo qué términos?

- Es usted muy precisa en sus preguntas pero por favor no desconfíe, el apoyo que les estoy brindando es económico, por supuesto, no estoy pidiendo nada a cambio si a eso se refiere con ‘términos’, mi único interés así como el de usted y el del señor Solo es ayudar a la causa ¿me entiende?

- Sí, es claro, lamento haber sido tan directa pero es sumamente extraño que alguien se solidarice sin pedir nada a cambio - continuó hablando Saori, el ofrecimiento de Jean Dions era muy significativo no obstante algo la hacía dudar, era esa mirada tan fría y vacía, no importaba lo que decía o el énfasis que ponía, parecía que no le importaba nada, ni para bien ni para mal, recordó las sabias palabras de su abuelo adoptivo ‘no te fíes de aquellos que no expresan sus emociones’; la oferta de Dions era muy tentadora, no la podía echar en saco roto, averiguaría bien quien era ese sujeto y tomaría una decisión -.

- Entiendo su preocupación pero mi trato es sincero, creo que lo mejor es que nos reunamos para hablar más detalladamente ¿qué le parece?

- Me parece lo mejor, señor Dions, si usted gusta nos podemos reunir el lunes, a primera hora, le puede dar a mi asistente Tatsumi todos los datos…

- Oh, creo que no le expliqué antes señorita pero hoy en la noche salgo de este país a un extenso viaje de negocios, si no hablamos hoy probablemente después ya no pueda hacer ningún trato con su Fundación y me temo que tan generosa donación se perderá.

- ¿Hoy? pero señor Dions usted me llama fuera de Japón, me es imposible realizar un viaje tan apresurado.

- En este momento me encuentro en Nueva Guinea, se que es algo lejos para usted pero debo retomar mi viaje y no puedo hacer una desviación a Japón, además me sería muy difícil poder ayudar después, ya que, como usted sabe, debo mover el capital de mi empresa y dicho dinero tendría que destinarlo para otras cosas.

- ¿Nueva Guinea? “¡me tomará por lo menos un día para ir y volver, regresaría hasta mañana en la mañana!” - Saori piensa preocupada pero sabe que debe ir, no podrá ver llegar a sus amigos pero la mitad del viaje lo hará de noche así que los podrá ver en la mañana, no hay tiempo para dudas - como usted diga señor Dions, por favor déle las coordenadas a Tatsumi, nos veremos allá en 11 horas.

- Con gusto señorita Saori, espero que podamos cerrar un buen trato.

Y con esto, la pantalla se oscurece y Tatsumi termina de recibir las instrucciones, la emoción de Saori desaparece, dejando una tristeza insondable, que nadie nota; minutos más tarde Tatsumi esta arreglando la llegada del jet privado de la Fundación a la mansión, así como los guardaespaldas asignados al viaje.

Minutos más tarde entra Tatsumi a la oficina.

- Todo esta listo, como lo solicitó señorita, podemos viajar en una hora.

- “¿Podemos?” - piensa Saori - Tatsumi, no puedes ir conmigo…

- Pero señorita, no puedo dejar que vaya sola, mi deber es…

- Tu deber es obedecerme, Tatsumi y necesito que estés aquí, los chicos llegaran en la noche, ya es bastante malo que lleguen y no me encuentren, no quiero que sean recibidos solo por el personal de servicio, tú eres mi mano derecha, no te lo digo como una orden, te lo pido como un favor.

- De acuerdo, sin embargo ellos estarían de acuerdo en que no debe viajar sola - sin notarlo, Tatsumi fue subiendo la voz, no como un grito, sino como una súplica para que Saori recapacitara, dejando escuchar el final de la conversación a cierto joven que estaba a punto de tocar a la puerta -.

- No te preocupes, además es solo una reunión de negocios - Saori siente un cosmo muy familiar, lo que la hace sonreír - bueno basta, creo que deberías abrir la puerta Tatsumi, no esperaras que Shun se quede en el recibidor todo el día escuchándote gritar - esto último lo dice en voz alta, para que el aludido se diera cuenta y entrara -.

Shun abre suavemente la puerta, esta rojo como un tomate, Tatsumi se queda mirándolo desconcertado y Saori le invita a pasar con una suave sonrisa.

- Lo siento Saori-san, una de las empleadas me permitió pasar y creí que estabas aquí pero vi que estabas ocupada y entonces… fue cuando… este…

- Cálmate, no has interrumpido nada, ya había terminado de hablar con Tatsumi - Saori mira de reojo a su asistente, dando por terminada la conversación, se levanta de la silla y camina hasta donde esta Shun, quien no se ha movido de la puerta de lo apenado que esta, Saori lo abraza efusivamente como si volviera a ver a un hermano, lo toma de la mano y lo guía a uno de los sofás, se sienta a su lado mientras Tatsumi se retira, en ese momento se pregunta - ¿no deberías estar en la universidad? - replica -.

- Ah, olvide decirte, ayer terminé con mis últimos exámenes, así que oficialmente estoy de vacaciones, por eso decidí llegar antes que los chicos para ver en que te podía ayudar - Saori recuerda el viaje que tiene que hacer, lo que ensombrece su sonrisa, Shun la mira extrañado - ¿te ocurre algo? de pronto te has puesto triste.

Lucyandez - November 18, 2006 04:46 AM (GMT)
... Continuación

- Veras Shun… - Saori le comenta el problema, el viaje fuera de Japón y todos los pormenores del asunto, además de la tristeza que siente por no poder ver a sus santos en la noche, Shun le devuelve una dulce sonrisa -.

- Te entiendo pero es necesario que cumplas con ese compromiso, ahora comprendo la preocupación de Tatsumi y creo que tiene razón, no es conveniente que vayas sola, si quieres yo podría acompañarte.

- ¿En verdad? claro, me gustaría mucho tu compañía - dicho esto, ambos se encaminan a la puerta, en donde encuentran a Tatsumi -.

- Shun, tus cosas ya fueron llevadas al cuarto que siempre ocupas con tu hermano.

- Gracias Tatsumi, lo siento pero con la prisa, las dejé en la puerta y las olvide - dice avergonzado y con una mano en la nuca -.

- No te preocupes Shun; Tatsumi ya solucione el problema del viaje, Shun me acompañará, creo que es lo mejor ¿no te parece?

- Sí, nada mejor que uno de sus santos la acompañe, por cierto señorita, recibí comunicación del jet privado, arribaran en 30 minutos.

- Perfecto Tatsumi.

Mientras tanto en Nueva Guinea…

Dentro de un bosque muy tupido, se observa una lujosa mansión, adecuada con todo lo necesario para un hombre de negocios, un helipuerto, una pequeña pista de aterrizaje, dos suntuosas piscinas, rodeando una enorme casa; en uno de los balcones se divisa un joven de largos cabellos lila claro, sentado sobre una cómoda silla reclinable, en su mano derecha sostiene una copa que contiene alguna clase de licor rojo oscuro, observa hacia la nada, tramando planes, creando estrategias que sólo a él le competen, cuando es interrumpido por una bella mujer.

- Señor Dions, de acuerdo a sus órdenes, todo esta listo para cuando lleguen los invitados - la chica hace una leve reverencia -.

Dions la mira de soslayo, es muy hermosa, ojos verdes muy oscuros, cabellos rojos, bellamente recogidos en una coleta arreglada a la usanza japonesa, haciendo juego con un elegante kimono verde claro.

- Perfecto Gabrielle, es hora de comenzar esta farsa - ríe cínicamente pero su mirada no demuestra emoción alguna, Gabrielle le mira algo temerosa, Dions se calla y la observa suspicazmente - ocurre algo Gabrielle ¿hay algo que me quieras decir?

Esa pregunta es hecha con el mismo tono de voz que siempre usa, no obstante Gabrielle conoce muy bien a su señor para entender que lo ha enfadado, hace una reverencia más pronunciada y se mantiene así para comentarle su inquietud a Dions.

- Señor, la primera parte del plan ha salido perfectamente, tal como usted lo dijo, Athena ha caído en la trampa y viene para acá pero…

- Dime de una vez, sabes que no me gustan los misterios.

- Mi lord debe tener en cuenta que si Athena no viene con ‘él’, el plan se vendrá abajo.

Dions suspira y mira a Gabrielle con paciencia, mueve su mano gentilmente, revolviendo su bebida, que al instante de torna transparente y burbujeante, se levanta de la silla y se dirige al interior de la casa pero antes de entrar le dice a la chica.

- Mi querida Gabrielle, aun no conoces la lealtad de los caballeros, menos aún la del ‘noble’ - dejo de sarcasmo - Pegaso, el santo más cercano a Athena, él la acompañaría hasta el fin del mundo, no te afanes por pequeñeces, la pequeña hija de Zeus y su guerrero vendrán… a encontrar su muerte - intempestivamente la bebida vuelve a cambiar de color, esta vez se vuelve completamente negra, la copa se rompe en manos de Dions quien se retira sin inmutarse; sobre el suelo y donde cayó el extraño líquido se ve el suelo corroerse -.

Continuará…

Próximo capítulo: Accidente en el aire

Android - November 18, 2006 04:50 AM (GMT)
Te doy la bienvenida al foro Lucy, y gracias por compartir con nosotros tu gran fic!!! Leanlo, la verdad esta muy bueno, saludos (bana)




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