Reino del Tártaro (Más allá del Inframudo)
El Tártaro, reino de lo prohibido, mucho mas allá del mismísimo Hades, es donde encerraron en los tiempos mitológicos apresaron a los Titanes que levantaron los puños contra los Dioses.
Este mítico reino donde jamás ha llegado vivo ser humano alguno, discurre entre las aguas de la noche eterna, lugar preferido por los seres amorfos quienes azotan con el azufre llameante a los desdichados caídos bajo su poder, una de ellas, Pandora, la gran Pandora del Castillo heinstein, guió a los 108 espectros a combatir a las huestes de los santos de Atenea, para al final ayudar a uno de ellos, cegada su vida por el heraldo Thanatos, y castigada por los dioses, fué condenada a vivir en el Tártaro eternemente sufriendo lo indecible dia tras día, conviviendo con aquellos que se levantaron en armas contra las deidades, preludio de la guerra final, la culminación de la sangrienta batalla proveniente de milenios atras, dos mujeres, jóvenes de vigor ardiente, observaban como su mentora era humillada, vejada por las hordas de mercenarios que las rodeaban, no se cuentan las veces en la cual fué mancillada en su honor, la gran Pandora, era solo un amasijo de huesos y carne.
Mirada perdida hacia un norte sin rumbo, ropas deshilachadas y maltratadas como su piel, heridas por todo su cuerpo la hacían irreconocible, dos mujeres, mencionadas con anterioridad eran su aliciente en medio del castigo divino, ambas sufría al igual que ella, los embates de la injuria de esos salvajes, ni sus poderes les servían de algo para poder defenderse. Ignominia, solo la ignominia les rodeaba, quebrantado su breve sueño, interrumpidas por uno de los seres amorfos, Erebo, llamó a esas damas, y les propusó algo que sacudió los cimientos de ese inmenso lago de sangre:
-Es hora de que os decidais, Pandora.
-Decididme a que, Erebo. -contestó lacónicamente la mujer-.
-Ellas, no deben pagar tus culpas eternamente.
-Entonces, ¿por qué no las liberais?
-No pueden existir dos Pandoras en este mundo.
-Erebo, son ideas mias, o tú...
-Calla insensata, bien sabes lo que os digo, una de ellas puede salvarse.
-Salvarse -balbuceó-, y cual método es ese?
-Sencillamente, deben batirse en combate.
-!Qué!!!! -gritó de pronto la damisela-, eso no, eso no...
-La vencedora saldrá del Tártaro, la otra quedará con vos para siempre, está decidido, en el próximo cambio de la guardia, os presentarás en el lago de azufre.
Pandora prácticamente debía decidir la suerte de sus aprendices en un lapso de tiempo sumamente breve, no quería perderlas, pero bien sabía que esta era la última esperanza, de que, al menos, una de ellas escapase de esa tortura, tomando un mendrugo de pan, y brotando lágrimas de un corazón ya seco, esforzándose sobremanera, llamó a las dos jóvenes que le acompañaban, una se llamaba Helena (Pandora Heinstein), la otra, Belen (Pandora Black), sentándose al lado de su maestra, horrorizadas escucharon la proclama de Erebo.
-Maestra!!!!, entonces, Belen y yo, debemos...
-Matarnos -concluyó Belen-.
-No pueden matarse, estamos en el Tártaro, se supone que ya fallecimos. -replicó Pandora-.
-Entonces, la que pierda... -dijo Helena-
-Se quedará por siempre en este lugar, la otra regresará a la vida.
-Pues por mi está bien, una de las dos, volverá a la vida. -expresó Belen-
- Aunque para ello, la otra deba quedarse aqui para siempre.
Erebo, entró intempestivamente, preguntando al trío de mujeres si ya se habían decidido, el espectáculo iba a comenzar, todos los condenados en el Tártaro se reunieron a los alrededores, este tipo de peleas las organizaba Erebo cada cierto tiempo para darle un aliciente a los castigados, de esa forma desafiaba a los dioses olímpicos a quienes detestaba profundamente, un circulo de fuego, se propagó por todo el escenario, ambas mujeres, con un objetivo en mente, se disponían a librar el último combate, ambas, querían vivir de nuevo, los hombres que amaban estaban allá a lo lejos, y la esperanza renació de nuevo en la mirada de esas jóvenes, un motivo las impulsaba a aceptar el sádico reto del Dios de la noche eterna.
-Ves, Pandora, no soy tan malo como crees? le he dado una oportunidad a ellas, para vivir.
-Erebo, calla, no digas una palabra.
Por otra parte, Helena y Belen se preparaban para el duelo final, las eseñanzas de Pandora demostrarian quien es la verdadera alumna de la antigua lugarteniente de hades.
-Belen!!!, veamos quien será la verdadera Pandora de ahora en adelante.
-Te espero, Helena, no seré yo quien pierda.
-Muy Bien, prepárate, ¡¡¡¡¡ Impacto de las Nubes Oscuras !!!!!
- Es todo lo que tienes, ¡¡¡¡¡ Hechizo de Ánimas !!!!
El paroxismo se destaba entre los espectadores, ambos kens lanzados con premeditación objetiva, lograron a medias, su meta, las nubes oscuras paralizaron a Belen, otro tanto hizo el Hechizo de Ánimas, la maestra observaba que sus enseñanzas no eran en vano, ellas se disponían al todo por el todo.
-Qué pasa, Helena, esas Nubes no son nada para mí.
-No me subestimes, que te han paralizado.
-Por instantes nada más, ve que mi Hechizo te está arrebatando la energía.
-Maldición, es cierto, siento que me ahoga, no puedo respirar.
- ¡¡¡¡ Invocación de los Espíritus !!!!! -exclamó Belen-
- Uahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh -gritó Helena quien fue despedida hacia atrás.
Helena había caído de manera brutal, los huesos crujían al tocar el ardiente suelo, sus labios sangraban desmesuradamente al igual que sus manos, víctimas del ataque de su amiga, la del Castillo Heinstein, pagaba las consecuencias de no conocer bien el ken de la otra, intentaba levantarse pero las piernas no le daban abasto, Belen se disponía a rematarla.
- Te liquidaré con mi máximo poder, Helena.
-Usarás a Sirius, Belen?
-No me queda otro camino, una batalla prolongada sería fatal para ambas.
-Belen, usará su última carta, al espíritu de Sirius. -terció pandora-.
-y quien fue Sirius, maestra? -preguntó Helena-.
-Sirius es la estrella guía de Belen, recuerda que ella proviene de Egipto, de las riberas del Nilo Azul, allí entrenó con el, y nuevamente ha vuelto a la vida reencarnado en el amor de Belen.
-Entonces, Sirius, es...
-Así es, ellos están destinados a estar juntos el uno con el otro eternamente, por ello, él la está ayudando.
-Basta ya de habladurías, maestra, le mostraré, mi técnica final, el amor por Sirius me hace invencible. -protestó Belen-.
-Pues yo tambien tengo mis motivos, allá me espera, el Carnero Celeste, mi amado, Lemurian, no puedo perder sin verle de nuevo y tenerlo a mi lado. -replicó Helena-.
-En ese estado tan lamentable?, lo siento vieja amiga, pero yo ganaré.
-Eso habrá que verlo, Lemurian, dame fuerzas.
-Sirius entregame tu esencia.
Las energías vitales se incrementaban a niveles insospechados, tras Belen se erigió la figura de su protector, Sirius, y tras helena surgió la del Carnero celeste, no eran juegos, era el verdadero momento de atacar, Pandora enmudecida no daba crédito a lo que veía, los espectadores, aupaban tanto a una como a la otra, esto se ponía demasiado intenso, Erebo se daba por satisfecho, era esto lo que quería.
-Por Sirius Black, te juro que viviré de nuevo, ataca !!!!! Estrella Sirius!!!!!
- Arde esencia de mi vida !!!! Abrazo de la Muerte !!!!!
-Es el fin para las dos, -dijo una llorosa Pandora-.
El poder inmenso sacudió el lago de azufre, una energía tan grande como breve, el impacto fulminó a los presentes, quedaban las dos de pie, y de espaldas una de la otra, reconocían ambas el valor de este combate.
-Lástima que ya no pueda verte, la muerte me ha abrazado, y no podré liberarme de ella jamás.
-Eres formidable, Belen, lograste herirme totalmente, no creo que volvamos a nacer despues de esto.
El cuerpo de Belen se convertía en cenizas ante la mirada trágica de su amiga, estaba completamente pulverizado, no volvería a reencarnar de nuevo, mientras ella, caía de bruces ante Erebo pidiéndole una oportunidad para su amiga.
-El combate ha terminado, y reconozco el valor de las dos, quería ver hasta que punto llegaban y realmente han superado mis expectativas -dijo Erebo en ademan de retirarse-.
-Y que pasará conmigo?. -preguntó Helena-.
-Te lo prometi, volverás a la vida para reunirte con el carnero Celeste.
Jamir...
Helena finalmente pudo reunirse con su ser amado, disfrutando a plenitud su completa felicidad.
-Helena -dijo Lemurian con voz entrecortada-, yo anhele siempre tu retorno y al fin estás a mi lado.
-Así es, y estaré junto a ti por siempre, ni el abrazo de la muerte podrá separarnos, aunque una parte de mi, se quedó en el Tártaro.
-De quien hablas?.
-Yo sola me entiendo, por favor, llevame a contemplar el ocaso, esta noche sale la estrella Sirius.
-Qué tiene de especial esa estrella para ti?
-Como te dije, una parte de mi vida, está en esa estrella.
Contemplando el atardecer, los dos jóvenes se fundieron en uno solo, pero ante la mirada atónita de la mujer, una figura la sacó de lo que estaba haciendo.
-Imposible!!!!, tú, tú...
-Que pasa, Helena, a dónde vas?
"Te dije que el valor del combate me había conmovido, y os digo que habeis superado a la muerte, un ser tan valioso no puede extinguirse"
-Erebo!!!!, -dijo una histérica Helena.
-Ha materializado un cuerpo, ese es el poder de Erebo!!! -exclamó Lemurian
y al surgir la estrella sirius por el poniente, apareció la figura de Belen, había vuelto a nacer, ambas se quedaron sin palabras, no existía algo que describiese esto, lágrimas incontables brotaron de sus ojos, cayendo por siempre en la densa hierba que se mecia al ritmo de la brisa...