Era de la Tierra 1990, Campos Eliseos.
Capítulo 1. El era mi amigo…
Campos Eliseos.
- Toma esto Hades- dice Seiya desesperado. Pegaso es un hombre de aspecto delgado con menos de 1.70 m de altura, el no es una persona que recuerde en nada a los imponentes y musculosos luchadores profesionales. Sus cabellos forman ondas que dan la impresión de intenso dinamismo y su mirada penetrante lleva aquella energía típica de los jóvenes. Con su traje divino de Pegaso, parece estar listo para ser un guerrero histórico, grande y consagrado. Su Kamei es de un color dorado, similar a las túnicas doradas, como si fuera una combinación de la armadura de Sagitario y de Pegaso. Esta cloth divina lo cubre casi por completo y cuenta con dos majestuosas alas, que de seguro volaran lejos, hasta la infinidad del universo si es necesario.
El cosmos de Seiya parece crecer mas y mas, como si no tuviera un limite, todo su poder lo esta concentrando esto causa que los campos eliseos, el majestuoso cielo de este lugar sagrado se colapse en una mezcla de colores azul, morado, blanco y rojo.
- Meteoro de Pegaso- vocifera nuestro héroe.
Un caballo alado sale por detrás de el, imponente, se trata de un animal mitológico, nos referimos al Pegaso, de quien se ha oído escuchar tantos relatos y mitos, no sabemos cuales sean ciertos y cuales no, de lo único que estamos seguro es que conoceremos sobre la leyenda de Pegaso representado dignamente por este joven, pero a la vez experimentado caballero.
Hades, dios de el mas allá y uno de los doce del olimpo, se queda viendo con gran asombros su ken. El rey de los muertos no hace nada por esquivar el golpe de Pegaso, parecería que lo va a recibir de lleno.
El aura formada con un Pegaso, relincha como solo este mítico animal lo haría. El viento logra agitar los hermosos y bien peinado cabellos de Hades, que son de un color tan negro como la noche misma.
Por alguna extraña razón el ken del hijo de Mitsumasa no le hizo ni cosquillas al jefe de los Campos Eliseos. Seiya sale volando varios metros a lo alto y a lo lejos. El impacto ha sido tremendo, el cielo sigue cambiando de colores ante tal magnitud de cosmos. El cuerpo de Pegaso esta doblado casi hasta el extremo dentro de los límites humanos. Cae en el piso donde consigue después de la caída también golpearse la cabeza con los movimientos involuntarios de su cuerpo. El protagonista esta sudando bastante, parecería que no lo puede creer.
- Ugh- se escucha de Seiya con dificultades.
- Pegaso- dice Hades. ¿Cuántas veces deberé repetírtelo?
El hermano de Poseidón y Zeus da algunos pasos hacia delante, se escuchan muy fuertes por las características del lugar y la situación. Los zapatos de su armadura divina lucen majestuosos, como solo un dios del olimpo los pudiera tener.
- Yo soy el emperador de la muerte- dice Hades.
Su rostro parece perfecto, tiene sus pelos lisos y largos, cuatro mechones en el frente y varios parados.
- Y tu solo eres un humano patético.
Hijos del Sr. Kido: ¡Seiya!
- Silencio insectos- Exclama con soberbia y orgullo el emperador de la muerte.
Hades levanto su mano derecha y de la punta de su muñeca lanza un poderos ken con algunos rayos cósmicos que envía a volar a los santos divinos de Athena.
Ellos son: Ikki, Shun, Shiryu y Hyoga.
Algunos caen boca abajo, otros boca arriba. Lo cierto es que si usaran sus cascos, que para algo debieron haberse inventado, el daño sufrido seria menos.
- Yo me voy a ocupar de todos los santos de Athena- dice el dios del olimpo.
- Ahora acabare con ella.
Atrás se vislumbra un enorme cántaro, con la capacidad de poder meter a un ser humano dentro de el. Dicho objeto muestra una combinación de cosmos con sangre.
Hades saca su espada, donde se puede reflejar claramente la cara de Saori, quien se encuentra dormida o inconciente, atrapada en el Gran cántaro. El emperador tomo su arma con la mano derecha, tomándola con el mango al revés. Es un artefacto nítido y claro, digno de tal celebridad.
- Así por fin la Tierra será mía.
Cosmos y mas cosmos se mueven por todas partes, en estos momentos no se puede precisar como seria el olimpo sin una guerra santa.
- A a Athena.- Ante el asombro de todos, Seiya comienza a levantarse poco a poco.
Hades le da la espalda.
- Protegeré a Saori.
- Pegaso, realmente eres muy fuerte- exclama Hades.
De repente una especie de rayo de cosmos atraviesa por completo la mente de Hades, como si algo estuviera recordando o intentado acordarse.
El emperador del más allá, que generalmente habla con los ojos cerrados, ha abierto por completo sus ojos. Su pupila su mueve intensamente, es de un amarillo miel, hermoso.
- Un momento, yo ya he luchado contra este hombre… Una vez en la era mitológica, no una vez en una vida anterior…
Hace más de 240 años…El Pegaso era mi amigo… En esa época yo tenia el cuerpo de Alone, el alma mas pura en aquel entonces. El fue como mi hermano mayor, pero por circunstancias del destino, nos tuvimos que enfrentar, aun siendo los mejores amigos. Parece que nuestro destino es encontrarnos, ya que nos venimos enfrentando desde la primera guerra santa, pero esta vez pondré fin a el para siempre.
Nota: En la historia solo han existido tres enfrentamientos contra Hades.
En el primero: Pegaso divino peleando hombro a hombro con Athena quien también portaba su túnica divina. El antiguo caballero de esta constelación logro dañar seriamente el verdadero cuerpo de Hades, fue por esa razón, que tuvo que guardarlo en los campos eliseos, para no arriesgarlo y para que se recuperara.
En la batalla anterior: Pegaso fue clave, al destruiré el “Árbol Jabonero”, el cual contenía 108 frutas que daban vida eterna a los espectros de tal forma que eran invencibles, pero el junto con la ayuda del antiguo santo de Virgo, lograron evitarlo y de esta manera empezar a sellar las almas de los espectros en la torre que vigilaba Dhoko, Pegaso y Hades hicieron una promesa de que se confrontarían en la batalla final.
La tercera: Es esta, la de la actualidad, que podría ser la ultima.
Fin de la Nota.
Mente de Hades.
Alone, el Hades de una guerra santa anterior, sale recogiendo hermosas flores, de una montaña que se encuentra en Italia, donde el Jardín es casi idéntico al de los campos Eliseos. Este joven trae el pelo rojo y una túnica negra, como figurando a un gran pintor del pasado.
Fin de su recuerdo.
La armadura divina de Hades es majestuosa, imponente y grandiosa. Sin embargo todo esto no sirve de nada, ya que el asombro del rey del Inframundo al haber recordado lo de su vínculo con Pegaso lo tiene atónito.
- ¿Que ocurre Hades?, la pelea aun no termina Balbucea Seiya.
- Desgraciado… ¿Así que vienes desde la era mitológica y reencarnaste una vez mas, solo para hacerme daño?- dice Hades.
- No te lo perdonare, te destruiré de una buena vez y por todas, para que no vuelvas a reencarnar nunca mas Pegaso…
- Yo no se… de que rayos me estas hablando- vocifera Pegaso.
- Pero tú serás el primero en morir Hades, siente el poder del Meteoro de Pegaso.
- Ahh- grita Hades.
- Ahora veremos si es verdad que el poder de un humano es tan débil- dice Seiya.
El ataque se efectúa a una gran velocidad, casi pareciera que ha rompió la velocidad de la luz. Pero a pesar de el gran cosmos que le imprimió Seiya, así como de su determinación, el es rebotado de nuevo y cae en el suelo, donde esta vez el impacto fue mayor, ya que rompe parte del suelo con su caída, y de nuevo se daña la cabeza.
La armadura de Athena se suelta de las manos de Pegaso y rueda por el suelo, haciendo gran ruido a pesar de su pequeño tamaño, el cual cabe en la palma de la mano.
- La armadura de Athena- dice Seiya.
- No puedo perderla…
De repente algo cruel e inesperado, la espada de Hades se clava en el puño del hijo de Mitsumasa Kido.
Aun ante el gran daño, no fue obstáculo para que Seiya tomara con su mano la armadura. Pegaso se encuentra arrastrándose, y aunque le han destruido su puño derecho, el no soltara la cloth de Athena por nada de este universo.
- Por que le das tanta importancia si Athena ya esta muerta?
- Agh, agh, agh- se queja Seiya.
Shun, Ikki: Seiya…
- Ríndanse ya mortales…
Les mostrare que aunque sigan luchando, ya todo termino…
- Observen la Tierra.
Bronzes divinos: Agh, egh, igh, ogh, ugh. Que es eso?, el Sol?
- Exacto en este mismo momento el Sol ha sido cubierto totalmente por la Luna…
- Ahora el máximo eclipse esta completo.
- Los nueve planetas que se ha alineado, no se moverán nunca mas… La Tierra se ha convertido en un mundo de oscuridad eterna.
Es impresionante ver a los nueve planetas alineados, parecería que el Universo se ha detenido por completo.
Santuario de Athena.
Shaina: Marín.
Marín: ¿Acaso no lo lograron?
- Los seres vivos morirán tarde o temprano. Dice la maestra de Seiya.
- En algún momento seremos destruidos por la muerte… y no hay quien pueda evitarlo.
- Supongo que para los humanos, vencer a Hades, ese destructor incansable… Era algo imposible desde un principio.
- Se equivocan- dice Seika, la hermana mayor de Seiya encontrada no hace mucho por el santo de plata de Águila.
- Yo sigo escuchándola… Escucho la voz de la vida de Seiya…
Aun no se han doblegado ante la muerte- piensa Seika. La voz de la vida de todos…Es una canción de alegría… Es una luz de esperanza.
- Mientras ellos sigan entonando la luz de la vida… Yo no perderé la esperanza jamás.
Marín, Shaina: Se… Seika…
Los santos de bronce secundarios (Jabu y los otros cuatro) solo se quedan observando, sin decir nada.
Campos Eliseos.
- Ahora todos sus deseos están terminado- dice Hades. Ha llegado la hora de que se rindan y mueran de una vez y por todas.
- Ugh, rayos… dice con una voz de sufrimiento nuestro héroe. Ya no tengo mas energía, esta vez estamos acabados… esta vez es seguro.
- Siéntete honrado de recibir la muerte directamente de Hades!.
- Muere Pegaso!
Ante el momento de desconsuelo y desconcentración de Seiya, Hades lanza un ken con su espada bastante agresivo. Y Pegaso parecería que va a recibir el golpe y aceptar su muerte.
To be continued…
Capítulo 2. El error de Hades.
- ¿Qué…? la espada se detuvo…- dice Hades.
- Uh… hay un poder que esta protegiendo a Pegaso.
- Ahh… ¿Qué esta sucediendo…?- se cuestiona Seiya.
La espada estaba a punto de impactar con nuestro héroe, pero misteriosamente se vio envuelto en una esfera de energía protectora. La espada golpea dicho campo protector, pero lo único que logra es sacar chispas de cosmo.
- Pegaso ha sido envuelto en una especie de burbuja…
- Un momento… no es solo Pegaso.
Pegaso y los otros cuatro caballeros de bronce divinos flotan en estas burbujas. Casualmente todos están en una posición de hincados.
- Ghh… e… esto no es obra de un humano…
- La única persona que podría…
- Atena.
- Seiya estando dentro de esas burbujas de vida, ni siquiera Hades puede tocarlos… con ellas podrán regresar a la Tierra a salvo…
- Les agradezco lo que han hecho hasta ahora… regresen al mundo de los vivos…-parece que al voz viene de adentro del gran cántaro.
- ¿Que demonios…? El color del cántaro esta desapareciendo…
- Significa… que la sangre esta volviendo al cuerpo de Atena…?
- Maldita… ¿Acaso crees que te dejare levantarte?-dice Hades con voz firme y dura.
- ¡Haré pedazos el cántaro gigante!
- Atena- dice Seiya. ¡Aquí esta la armadura!
La armadura va rumbo a Saori a gran velocidad, parecería por un breve instante como si estuviera pasando a través del Universo. La armadura entra al cántaro.
- Kh… como?- se pregunta el gobernador de los Campos Eliseos.
Finalmente Saori luce majestuosa vistiendo su túnica divina de Athena, la cual la cubre casi por completo, solo le deja ver su rostro, que en estos momentos mas que una mirada sexy y conquistadora, parecería que esta bastante enojada.
- Atena.
La túnica divina de Athena incluye su Niké y su escudo, mismos que ambicionaba hace mucho tiempo Saga de Géminis.
- ¿Es decir… que para sacar mi cuerpo del ataúd…- dice bastante impresionado el dios de la muerte. Te entregaste a Hipnos y te metiste en el cántaro gigante...?
- Hades, la guerra ha durado muchos años- dice Saori.
- Será mejor que le pongamos fin a esto- continua Athena.
- Gh… No digas tonterías- Exclama Hades, como queriendo decir que no esta de acuerdo.
Hades lanza tremendo aspadazo hacia la Srita. Kido, mismo que es detenido por su escudo de Athena.
- Un momento, ahora que te veo más de cercas, me recuerdas a una Persona. Ya entiendo Atena era mi hermana hace 250 años, su nombre era Sasha y por azares del destino nos tuvimos que confrontar en una guerra mortal.
- Saori- grita Seiya.
- Atena, tu eres una diosa… No entiendo por que tienes que pelear a tal grado… por unos humanos…- dice el Emperador del Inframundo.
- ¿ Por que te interpones cuando un Dios se dispone a castigar a los inútiles mortales…?
Esto causa un choque de cosmos y ambos salen unos paso hacia atrás.
- Estas equivocado… los humanos no son inútiles.
- ¿Qué ser es más imbecil que un humano?
- Si los dejas solos no sabes hasta donde pueden llegar- continua lord Hades.
- Por eso tienen que aprender que cuando cometen tantos pecados, al morir deben ser lanzados al infierno, para sufrir eternamente.
- ¡Gracias a la existencia de ese terror hacia la muerte que ha creado, la Tierra ha logrado llegar hasta donde esta!
- Hades, eso es solo tu soberbia dominante.
- ¿Qué dices?.
“No hay un solo ser humano que viva sin matar a un insecto, sin cortar una flor… Los humanos no son dioses, y por lo tanto, a veces cometen errores sin tener realmente la intención… por muy buenos que sean… Todo eso es parte de vivir… y para vivir a veces hay cosas que se tienen que hacer”.
- Pero todos los pecados que comentan, serán purificados con la muerte…
- Tanto los buenos de corazón, como los corruptos… al final todos por igual deberían caer en un tranquilo sueño eterno ¿No crees?
- El pensar que deben pagar por sus pecados con un sufrimiento después de la muerte…
- ES UN GRAN ERROR HADES.
- Gah ¡Ya cierra la boca, mocosa insolente!
Hades logra pasar la gran defensiva de Athena, y aparte poder seguir cuerdo en la batalla después de tanto cermon, y envía a volar a Saori.
- Kyaah- geme Saori.
- ¡Atena!- gritan frustrados los santos de bronce.
- Atena… simplemente no estoy de acuerdo con tu piedad hacia esos seres humanos. Igual parece que la discusión termino.
Saori yace en el suelo y sangra de la cara, a pesar de portar su túnica dorada y ser una diosa, en estos momentos parecería una niña indefensa ante el imponente Hades.
- ¡Muere por los mortales entonces!