Gracias destructor por tu gran review, aunque espero realmente que te animes a leerlo, sí vale la pena yo ya lo leí!! XD
Aither, muchas gracias por tu comentario!!, así es, este es mi primer fic, claro antes he hecho otros ejercicios pero este es, digamos, el más "serio"... con respecto a la hubicacion temporal del fic, ten a paciencia todo a su tiempo, bueno, aunque de hecho varias dudas se resuelven en este cap...
Aquí está el tercer capítulo, espero lo disfruten y sigan el fic:
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[UN LIENZO PERDIDO] -¡¡¡Ave Fénix!!!
El espectro enemigo ha caído. Envuelto en llamas, la ira del santo de bronce ha destrozado su cuerpo y su sapuri.
La tercera esfera de la octava prisión, Toloea, ha sido destruida. Las columnas del infierno helado caen una tras otra. Casi todas las defensas del Cocyto y del Inframundo han cesado.
Ikki del Fénix inicia su camino hacía Judecca. Algo sucede en el palacio de Hades, el cosmos dorado de los doce santos de Athena se extiende por todo el Inframundo. La última guerra está a punto de llegar a su fin…
-Por mucho que lo intentes no lograrás vencer al Maestro Hades -habla el moribundo espectro con las alas destruidas, desde el suelo- Eres un idiota, ustedes no saben lo que están haciendo…
Todo el lugar tiembla, el cosmos dorado se transforma en luz solar en Judecca.
-Es tu dios el que está a punto de ser destruido -dice Ikki, sin volver la espalda- Somos santos de Athena y por ella hemos realizado milagros…
-He servido a Hades con lealtad desde el Mito y moriré orgulloso de proteger su plan divino…Tu hermano fue una vasija sagrada, pudiste haberte salvado…
-Sólo le debo mi vida a mi diosa… -el santo del Fénix reinicia su marcha.
-Tu estúpida diosa no estará preparada para la guerra que vendrá… -el espectro muere.
La flecha dorada de Sagitario sale disparada con el cosmos de los doce signos del zodiaco rodeándola. El Muro de los Lamentos es destruido y la luz del sol inunda la eterna oscuridad de las ocho prisiones por un breve momento.
Todo queda en silencio.
Las horas transcurren. Lentamente las puertas del Infierno comienzan a caer, Hades ha sido vencido… y el Abismo, abierto.
-----------------------------------------El Santuario, 21 días después-
-¡Marín, espera!
-No necesito ayuda Nachi, será mejor que regreses con el resto del grupo…
-¿Y cómo pretendes llegar a la isla de Andrómeda en la condición en que estás? No sabemos a qué nos enfrentamos… ¡Espera!
-Shaina sabe que no hay otra opción, también lo notó…
-¿De qué hablas?
Marín se detuvo un instante y volteó hacía su compañero:
-Hades siempre estuvo en nuestras filas.
La santa reinició su camino. Pronto llegaron a su casa. No había pasado mucho tiempo desde que amaneció y desde que los dos santos partieron del Santuario.
-¿Dónde está Kiki? -cuestionó Marín mientras alzaba la caja que contenía su armadura, sabía que ésta había sido dañada durante el enfrentamiento en Starhill, pero no tenía tiempo para repararla.
-En el hospital… cuidando a Seika, ella continúa muy débil… -respondió Nachi- …podemos usar un transporte de la fundación, llegaremos incluso antes del mediodía…
Salieron inmediatamente. Pronto llegaron al mismo lugar donde Athena había arribado al Santuario para enfrentar al falso Patriarca tiempo atrás. Había un avión de la Fundación Graude en el terreno.
-Se ha quedado aquí desde hace un par de semanas cuando Tatsumi llegó en busca de Saori, desde entonces les ordenó a los pilotos esperar a cambio de un mejor sueldo -dijo Nachi irónicamente.
La santa del Águila llevaba casi tres semanas sin regresar al Santuario. De inmediato contactaron con los pilotos y sin más dudas, ambos guerreros abordaron el avión.
-No tardaremos más de tres horas en llegar -dijo el copiloto a los santos.
La isla de Andrómeda se encuentra en los límites del Mar Rojo, frente a las costas de Eritrea. El viaje fue relativamente breve comparando la distancia entre el sitio de partida y el de destino, evidentemente la pequeña aeronave contaba con la mejor tecnología de la época. Los santos pudieron comer un poco durante el silencioso recorrido y antes de llegar a la isla Nachi rompió el silencio de Marín preguntando ingenuamente:
-¿Por qué no confías en el regreso de Athena?
La santa no respondió de inmediato, a pesar de ser su compañero de batalla, pensaba en Nachi como un niño inmaduro al que le habían encomendado una tarea muy por encima de sus capacidades. Después de un momento respondió:
-Es muy sencillo. Athena ha venido a la Tierra desde tiempos inmemoriales. Su lucha siempre ha sido en contra de aquellos que amenazan la supervivencia de los seres humanos. Hades fue quien atacó al Santuario con más fuerza en innumerables ocasiones, pero ahora que ha sido vencido Athena no tiene porqué regresar a la Tierra, nuestra misión está terminada, por ahora.
-¿Entonces por qué no ha preparado siquiera su próximo regreso? Alguien debe convertirse en el nuevo Patriarca para continuar su legado y seguir entrenando guerreros…
-No lo sé. Supongo que somos nosotros los que debemos llevar acabo esa tarea, ella no esperaría nada menos.
-¡Prepárense para el descenso, estamos por llegar! –gritó el piloto desde la cabina del avión.
-Por cierto -continuó Marín- ¿Por qué te ha enviado Shaina conmigo? Pudo enviar a Geki, al menos él me serviría de escudo.
Ahora fue el santo del Lobo quien tardó en contestar, estaba claramente molesto por la ironía pero después de titubear, respondió:
-Hemos seguido entrenando, ¿sabes?, a pesar de que no hemos llegado al nivel de combate que los otros santos… Yo he sido el más veloz en los entrenamientos con Shaina, tal vez ella pensó en mí como tu mejor ayuda. Será mejor que te vayas resignando…
-Ya lo estoy… -bajo la máscara de Marín se dibujó una tenue sonrisa.
Aterrizaron. La isla de Andrómeda tenía un imponente tamaño, no se escuchaba ningún sonido más que el del oleaje que golpeaba los limites de la tierra; a lo lejos, en el centro de la isla, se encontraba un gigantesco volcán aparentemente apagado. El clima del lugar era casi insoportable, justo debajo del Ecuador, los rayos del sol caían de forma directa en los suelos grises, ni siquiera una nube aparecía en el cielo.
-Revisen si estamos incomunicados con tierra firme -ordenó Marín a los pilotos- Debemos recorrer la isla, espero no tardar demasiado, pero si ninguno de los dos regresa después de tres horas, partan de inmediato.
-Descuida, no nos iremos sin ustedes, podremos sobrevivir al mal clima incluso unos días… a cambio de un buen pago, claro -respondió el piloto.
-Sólo hagan lo que les digo. Nachi, vamos.
Conforme avanzaban por las laderas de la isla, la tierra se volvía cada vez más árida. Con escasa vegetación, prácticamente todo el camino estaba seco y desolado. Rocas porosas por doquier, escasas zonas planas agrietadas, todo el recorrido fue en dirección ascendente.
-No entiendo cómo alguien puede sobrevivir a este clima. Maldición, el calor me está matando…
-Es mediodía y recuerda que aquí es verano, el clima debe ser así -contestó Marín.
-¿Cómo sabemos si June sigue aquí? Posiblemente abandonó la isla por este calor
-Silencio. No gastes más energías hablando, debes guardarlas para el combate –sentenció la santa.
Continuaron adentrándose en la isla mientras el sol brillaba en medio del azul celeste.
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-¿Cómo sé que no eres un engaño? Luces como él pero no veo nada más que el cuerpo, sin alma. Ni siquiera hay una pequeña señal de vida en tus ojos.
-No quiero que desconfíes de mí, June, he regresado, deberías estar feliz…
-No lo comprendo, tu rostro, tus manos…
-Todo ha terminado, no lucharé ni dañaré a nadie más. ¿Acaso no recuerdas la promesa que te hice? El sol brilla anunciado la llegada de una época mejor, sin dolor.
-Pero… -June dudaba, sostenía su látigo con las dos manos, tensionándolo- Yo también hice una promesa…
-Pero no fuiste a la batalla. Has esperado tanto mi regreso, ¿por qué no confías?, ¿qué te detiene de brindarme lealtad?
El intenso calor ha encendido en llamas unas ramas secas a lo lejos. El humo del fuego se eleva, ninguna ráfaga de viento recorre el lugar.
-Te muestro mi rostro desnudo -habla June, bajando los brazos y enderezando su cuerpo.
-Es todo lo que deseaba… ¡¡¡Cadena Nebu…!!!
-¡Cuidado! -Nachi llegó a tiempo, el supuesto golpe apenas rozó el cuerpo de June.
-¡Meteoros! -el brazo izquierdo de Marín desató varios golpes, todo evadidos por el enemigo.
-Entonces, ¿hay algo aquí que les preocupa más que la vida de esta guerrera? -cuestiona la sombra del santo de Andrómeda- ¿Hay
alguien que en verdad valga la pena en este lugar, traidora? -ahora se dirige a June, quien se encuentra en los brazos de Nachi.
-¿Qué buscas aquí? -cuestiona Marín, segura de sí- No será tan fácil vencerme esta vez -ahora con más decisión. Intuye a la sombra en el falso cuerpo del santo.
-No fue a mí a quien enfrentaste en la
Puerta, pero por tu culpa perdí algo valioso hace tres noches. Desde luego, tendrás que pagar.
El ser abandona la forma del santo de bronce, es de nuevo una sombra amorfa, apenas perceptible por el intenso brillo del sol. Marín revisa rápidamente el terreno con la mirada, buscando algún tipo de ventaja. El enemigo está a más de 50 metros de ella y a poca distancia de los otros dos santos.
-Muy tarde… -la sombra se mueve velozmente hacia los santos indefensos.
Un único destello azul golpea el suelo justo enfrente de la sombra, cortando su camino. Marín se eleva por los aires, no puede mover su brazo derecho debido al vendaje en su hombro.
Nachi salta junto con June hacia la izquierda, el enemigo repara y vuela en dirección a la santa del Águila. Marín no pretendía atacar, ha saltado hacia el fuego que se ha extendido por el lugar; una vez en el suelo alza velozmente el puño izquierdo elevando las ramas que arden.
La sombra previene el fuego y baja. Marín se reúne con los otros santos.
-Es obvio porqué has venido tú -dice el enemigo- Pero ellos tendrán que lamentar que no regreses.
El ser se transforma de nuevo. Ahora en un santo dorado: cabello castaño y ojos verdes como la gema en su diadema dorada, de su puño izquierdo emanan algunos destellos de luz.
-¿Me recuerdas? …Cómo podrías olvidarme…
-Eres una pobre imitación de la vida. Ni siquiera tu intento de armadura brilla tanto como la de él -responde Marín con un tono de superioridad, parece estar segura de algo resuelto en su mente- En realidad no tienes nada con qué vencernos, no a los tres, ¿o me equivoco?, pero si quieres intentarlo…
Rayos fugaces aparecen en el lugar y en todas direcciones. El santo de Leo falso sonríe, sabe algo que la santa no; ella le vuelve la espalda.
-Es tiempo de que regreses con nosotros a cumplir tu deber - indica Marín a June- No hay nada qué temer de este ser.
La sombra se prepara para atacar a traición, se ríe intentando llamar la atención de la santa pelirroja.
De repente un estruendo interrumpe la escena, todo el lugar se estremece con brutalidad, el suelo se abre y lentamente comienza a elevarse humo desde el cráter del volcán.
-Debemos irnos. June, ¿dónde está la caja? -Marín mira hacia el volcán.
-Pero no hemos averiguado nada del cosmos que el reloj de fuego refleja…¡la sombra se ha ido! - grita Nachi sorprendido.
-¿Crees que importe cuando un volcán está apunto de estallar? ¡June!
La santa de bronce del Camaleón despertó del trance; ella había visto algo más en la sombra que los otros no.
-La última caja, ¿dónde está? -continuó Marín- ¡Tenemos que irnos!
-En la cueva, donde el maestro Albiore… donde guardo las posesiones de todos los guerreros que han entrenado aquí…no es muy lejos- June se levantó apresurada, recuperó su látigo y comenzó a correr en dirección a una alta roca.
La santa de bronce protegida por la constelación del Camaleón no usaba máscara, ni siquiera antes de la llegada del enemigo. Su rostro con rasgos finos no mostraba signo de cansancio o lucha, pero su cabello claro estaba sucio. Su armadura color turquesa brillaba a cada paso que daba, evidentemente nunca había sido usada en algún combate mortal.
-El volcán despertó hace cuatro días pero ayer cesó su actividad -dijo June a sus compañeros mientras corrían a toda velocidad, la tierra había dejado de temblar pero el coloso seguía exhalando humo con fuerza.
-No es la primera vez que estás aquí… -Nachi miraba a Marín con duda.
-Vine días después de que la batalla en el Santuario cesara, pero no por mucho tiempo - explicó Marín al santo del Lobo, no tenía porqué guardarse la anécdota.
Llegaron a un sitio plano, al parecer, donde se llevaban a cabo los entrenamientos; a lo lejos se encontraban varias casas semidestruidas y junto a ellas un enorme agujero en las laderas de la montaña. Entraron en la cueva.
Decenas de armas juntadas en pequeños montones con partes de armaduras de entrenamiento se encontraban en todo el recorrido. El camino era iluminado por antorchas encendidas. Al final de la cueva se hallaban dos cajas con armaduras de Athena en su interior.
-Todas estas cosas, ¿qué fue de sus dueños? -preguntó Nachi a June.
-Algunos murieron antes de tiempo, otros simplemente se fueron… -la tenue luz de las antorchas iluminaba su rostro, resaltando su belleza.
-¿Por qué las conservas? - Nachi miraba fijamente el rostro perfilado de la santa, quien le daba la espalda y movía la cabeza para contestar.
-No lo sé… -dudaba- …tal vez porque me hacen sentir que ellos aún están aquí… -June avanzó junto a Marín quien tomaba una de las cajas, Nachi se movía a hacía un conjunto de objetos en el suelo.
-¿Sólo una, qué hay de la de Cefeo? -preguntó June
-Cada armadura pertenece a un lugar determinado, no debemos retirarla de su lugar de origen, pero ésta -Marín señalaba una caja en cuyo relieve se dibujaba una copa- Ésta no debería estar aquí, ¿recuerdas lo que dije hace tres semanas? Se perdió durante la guerra pasada…
-¿Éstas son...? - interrumpió Nachi mientras alzaba una hombrera- ¿las cosas de Shun?
La expresión de June cambió, como si a su mente hubiese regresado un triste recuerdo; se acercó a su compañero.
-Sí… todas son de él.
El santo del Lobo notó la expresión de su compañera y dejó las cosas del santo de Andrómeda en su lugar.
-Aquellas… -June veía fijamente las antiguas pertenencias de Shun- …son las cadenas con las que superó la prueba del sacrificio, cuando despertó su séptimo sentido. Con ellas comenzó y terminó su entrenamiento… cinco años…por cinco años fueron bañadas con su sangre.
Parecía que June no había mirado aquellos objetos desde mucho tiempo atrás. De pronto notó un viejo rollo de papel y lo levantó:
-Él nunca creyó en coincidencias o en el azar, decía que todos teníamos un destino marcado por los dioses, pero eso no significaba que no podíamos intentar cambiarlo -miraba con detenimiento el rollo- Lo encontró aquí días después de pisar este lugar por primera vez -lo extendió.
En realidad se trataba de un pedazo de un lienzo antiguo. Nachi se acercó a verlo:

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“Nuestro regalo robado” -leyó en voz alta-
“1743”. Está en italiano…
Marín volteó sorprendida, se acercó y tomó el lienzo de las manos de June.
-Entonces era verdad. Hades siempre vivió en él -Marín miraba fijamente el nombre y la fecha de la pintura, reflexionando.
-¿Qué?, ¿cómo?...
-Todos sentimos el cosmos de Hades dominar al de Shun antes del eclipse, y luego cuando fue expulsado de su cuerpo por el cosmos de Athena -continuó la santa del Águila- Incluso es posible que él siempre lo supiera -volteó un instante hacía la caja de la armadura de la Copa- …es por eso que… -se detuvo, había regresado la mirada hacia la pintura, leyendo e interpretando las formas; la herida en su hombro vendado ardió.
En ese instante la tierra volvió ha sacudirse y el rugido del volcán regresó. Todas las armas y antorchas de la cueva temblaron, el polvo se elevaba.
De nuevo la burla del enemigo se escuchó, pero ahora era diferente, de satisfacción. El enemigo había encontrado lo que vino a buscar.
-Es tiempo de irnos, Nachi toma la caja de la Copa, ¡de prisa! -Marín enrolló el lienzo y comenzó la partida junto con June, quien miraba por última vez los recuerdos de su vida.
-
Tan ingenuos. Tan desleales. Han cometido muchos errores y ya nada podrá evitar “su” regreso. Desde entonces fuimos rechazadas. ¡Hipócritas! Seres humanos… al fin.La cueva retumba, las armas crujen, las antorchas caen y las cadenas que alguna vez pertenecieron al santo de Andrómeda se mueven.
El extremo con forma de pico se alza y se estrella violentamente en el techo de la cueva. El círculo del otro extremo impacta directo en la pared, los eslabones se agitan, de pronto parecen crecer en tamaño y cantidad; algunos se alzan contra el techo o las paredes.
Los tres santos de Athena detienen su paso y voltean. La tierra ha dejado de temblar. Las antiguas cadenas del santo de Andrómeda han formado una especie de jaula gigante sostenida en las paredes de la cueva:
-No más…Una mancha oscura estalla desde el centro de la jaula, todas las antorchas se pagan a la vez y los tres santos son expulsados del lugar con brutalidad. La caja de la armadura plateada de Cefeo es sepultada por las rocas que caen, esperará aquí por un nuevo portador. La cueva es destruida.
June se levanta luego de la violenta embestida del cosmos. La mancha oscura se encuentra en el aire y las cadenas se mueven salvajemente. Poco a poco aquello que fue sombra se transforma en materia, en una figura gigante y monstruosa.
La santa del Camaleón levanta su látigo, sus dos compañeros han caído inconcientes, sabe que ha ocurrido lo imposible: el enemigo existe y extiende su cosmos.
Habla una voz aguda, de mujer:
-¿Estás lista para enfrentarme, traidora?
El volcán explota.
En medio del temblor el puño del monstruo gigante intenta impactar a la santa del Camaleón, quien corre con dificultad intentando alejar el peligro de sus compañeros.
June salta hacía el nuevo enemigo mientras extiende su arma:
-¡¡¡Látigo de Fuego!!!
El ataque apenas roza al enemigo, el cual sigue transformándose. El humo de la erupción se extiende por el cielo, tapando el sol.
-¡Traicionas a tu propia diosa, perra desleal! - la tierra ruge y de nuevo el monstruo negro embiste a la santa de bronce.
Ella sigue corriendo con agilidad, sus manos aprietan el látigo enérgicamente y de nuevo lanza su ataque al enemigo. El látigo forma un hilo de fuego a su paso, cuya luz se pierde entre las explosiones del volcán
-Incluso tus dogmas, renuncias a tu fe… Es por eso que sigues y siempre estarás sola…
June cae, está perdiendo fuerzas. La guerrera respira rápidamente, el cansancio es evidente, el calor del lugar la sofoca.
-Prefiero morir antes de entregarte la isla… -el cosmos del Camaleón se eleva.
El enemigo adquiere forma y color, lentamente disminuye su tamaño. Ya es casi un ser humano: brazos, piernas, cabeza, ojos negros y profundos; las cadenas rodean su cuerpo.
-Entonces muere sola y que tu alma caiga en el Abismo.
Las cadenas atacan a June. Ella logra evadir algunos de los golpes moviéndose de un lado a otro, pero pronto es superada en velocidad y es herida en el lado derecho de la cintura; cae de rodillas.
- ¡Aún hay algo aquí que defenderás hasta el último respiro! -comprende y grita el enemigo- ¿Me lo contarás por las buenas o he de persuadirte?
June tiene la rodilla izquierda y la mano derecha en el suelo, mira al enemigo con dureza; detrás de la criatura el volcán sigue en erupción. Gotas de sudor escurren por el rostro de la guerrera; no está dispuesta a retroceder.
-Adiós entonces, muere sola en…
Un destello interviene, es el santo del Lobo de nuevo, el golpe de Nachi logra distraer al enemigo.
Marín también se levanta, sorprendida por la nueva forma de la antigua sombra:
-No te confundas… -habla la santa del Águila- …June, si morimos, lo haremos juntos.
Hay rabia en la criatura enemiga. Por fin es una figura humana, femenina, con cabello negro, lleva puesta una armadura grisácea, de un material desconocido.
-…
Castigo Eterno -susurra la mujer mientras la cadena se dirige a June cual si fuese un rayo.
El arma enemiga impacta y atraviesa el pecho de Nachi, quien nuevamente ha defendido a su compañera.
El santo del Lobo, apenas de pie, aprieta su puño y alza su cosmos:
-¡¡¡Aullido del Lobo!!!
Un destello color verde claro golpea directo a la mujer, quien es derribada:
-De acuerdo -habla y se levanta la enemiga- Morirán todos juntos entonces -mueve el brazo derecho y arranca violentamente la cadena del pecho de Nachi, luego sube a los aires envuelta por las que fueron armas de Shun, su cosmos se sigue expandiendo y de pronto sale disparada en dirección al norte, abandonando la pelea abruptamente.
-No ha tocado tus signos vitales -Marín se acerca al santo herido- June, lleva la caja, aún tenemos una oportunidad -June se levanta con dificultad, pero alza y coloca la caja de la Copa en su espalda- Resiste, no morirás hoy -la tierra no deja de temblar.
-Lo sé… -Nachi va apoyado en Marín, la hemorragia ha sido detenida con la tela que la santa del Águila portaba en la cintura.
-Llegaremos más rápido a su avión por aquí -June señala un camino estrecho, lleno de rocas, y se acerca a sus compañeros para ayudar en la marcha, su cintura sangra un poco-
Gracias -susurra al oído de Nachi.
El cielo se ha oscurecido por el humo de la explosión; la lava del volcán fluye sobre los suelos de la isla.
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-No podemos aguardar más, ¡mierda!, ¿quieres morir? ¡El maldito volcán está explotando!... ¡ya han pasado más de tres horas!
-Aún podemos escapar, debemos esperar, sólo un poco… ¡Allí están!, te lo dije…
Los pilotos ayudaron a los santos a subir a la aeronave. Por fortuna había un equipo de primeros auxilios abordo. Marín ordenó dirigirse de inmediato al Santuario. Nachi estuvo despierto casi todo el trayecto, había probado su valor y resistencia como santo; antes de caer inconciente alcanzó a preguntar a June:
-¿Qué hay en la isla que defiendes más que a tu vida?
June trató de mirarlo pero no soportaba la culpa; al menos debía responder:
-Armas… -evadía los ojos del santo caído- …para Athena…
Marín miró el atardecer desde una ventana, convencida de que la batalla no había concluido, pero no sentía miedo, ni duda. Por fin se había dado cuenta de que su diosa continuaba viva.
Era de noche cuando aterrizaron en el mismo punto de donde partieron.
-Deben llevarlo al hospital. No morirá, pero debe ser atendido -ordenó la santa pelirroja.
-Descuida, tenemos en qué trasladarlo, no tardaremos mucho en llegar a la ciudad -respondió el piloto, mientras se acercaba rápidamente a una cabaña.
-June, tú también debes ir, el sangrado en tu cintura va en aumento.
-Pero… -ella estaba claramente agotada.
-Pelearon muy bien. Ambos son dignos de sus armaduras, pero ya han hecho suficiente.
Marín retiró el vendaje de su hombro derecho y se colgó la caja de la armadura de la Copa en la espalda. En la mano izquierda sostenía el pedazo de lienzo encontrado en la isla; ahora sabía que el objetivo del enemigo era el Templo de Athena.
Partió sola hacía el interior de las montañas. Algunas nubes cubrían la luna menguante. El lugar parecía más lúgubre que antes, a pesar de que no habían pasado más de quince horas desde su última partida. Conforme avanzaba notó un olor a humo en el aire que venía del este. Sin reparar en aquella sensación, se adentró velozmente en las oscuras laderas del Santuario.
____________________________________________________El Advenimiento
GRACIAS por leer (de nuevo) (chelas)