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Title: El Advenimiento


Alkor - January 30, 2008 01:04 AM (GMT)
Saludos!!!

Antes de mostrar el mar de letras, he de decirles que este es mi primer fic, hecho con todo el empeño de ser leído y opinado ( XD ); es una historia corta de tan sólo 5 capítulos y he aquí el primero de ellos:

(cu)



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PRELUDIO

Un viento frío recorre las altas montañas griegas meridionales, la luz de la luna baña con un resplandor solemne los vestigios de una antigua pero imponente ciudad pérdida. Es invierno. En el cielo nocturno no se aprecia nada más que la multitud de estrellas de la bóveda celeste. Aquella ciudad ateniense escondida del ojo humano permanece envuelta con un manto lúgubre, de tristeza y de abandono.

En la profundidad de los alcores el viento provoca un tenue silbido que resuena por doquier. De entre todas las laderas que rodean el lugar, en el centro destaca una colosal formación rocosa erigida hacia el cielo; una joven pelirroja intenta escalar el peñasco. La determinación y la perseverancia de la joven ya han dejado marcas en su delgado cuerpo: las medias rojas de sus piernas están raídas, tiene pequeñas heridas a lo largo de sus brazos y desde su hombro derecho un suave hilo de sangre mancha la parte trasera de su sostén metálico. Aquel silbido del viento le ha paralizado por un instante, un breve momento que pareció eterno en su mente y que hizo estremecer su cuerpo hasta detener sus movimientos. Su rostro giró hacia abajo y observó brevemente la profundidad de las alturas ya escaladas, después de un momento de reflexión dirigió su mirada nuevamente hacia el cielo, fue entonces cuando comprendió que había sentido verdadero miedo.

No es la primera vez que sube por esas laderas y en su mente no recuerda haber sentido nunca una sensación tan intensa, sin embargo, nada parecía querer atacarla, el sonido del viento no era agresivo. Algo le decía que debía detenerse, tal vez las montañas trataban de impedir su paso hacia el templo construido en lo alto del risco, tal vez alguien intentaba protegerla. A pesar de lo sucedido la joven continuó escalando, en su cabeza no cupo más la duda y de nuevo comenzó su acenso, pero ahora con más determinación.

La primera vez que estuvo en aquel lugar fue hace poco más de siete años. En aquella ocasión, aún siendo una niña de diez años, fue sometida a una última prueba para obtener el ropaje que hoy le protege: la armadura plateada del águila. Después de casi un día, en el cual presenció el alba y el ocaso luchando por su vida pegada al risco, logró llegar a la mitad de la colina donde se hallaba el objeto de su travesía, por fin se convirtió en un santo femenino, una guerrera elegida para defender a la diosa Athena y procurar la paz del mundo. Cuando recibió la armadura en su rostro se dibujó una sonrisa que, sin embargo, fue cubierta por la máscara metálica que por ley debía usar en todo momento.

Cinco años después regresaría a aquella colina para descubrir el secreto del Gran Maestro del Santuario de Athena. Por propia voluntad fue más lejos en esa ocasión y llegó hasta el templo llamado Starhill al cual sólo el Patriarca y la misma Athena podían acceder.

Más de una hora transcurrió desde que la sensación de miedo le paralizara el cuerpo. La chica pelirroja llegó al fin al templo sagrado con los brazos y las piernas cansadas y doloridas. Esta vez fue más difícil alcanzar la cima y de no haber llegado hasta allí en otra ocasión seguramente habría muerto por desesperación y rendición.

El viento es más frío en este lugar. Al final de un largo patio de piedra se encuentra la entrada a un sitio oscuro. Cuatro pilares en la entrada reflejan la luz de los astros y justo en medio de ellos, en la fachada de la construcción tallada en la misma piedra de la colina, se pueden observar los vestigios de una leyenda escrita en griego antiguo. A unos pasos de entrar en el templo prohibido, la joven guerrera volvió a sentir el miedo paralizante que la estremeció hacía apenas una hora, pero ahora esa sensación se convertía lentamente en terror.

-No puedes volver, no hay forma de regresar sin antes averiguar…- una voz le dijo en su mente.

Lentamente inició el paso hacía el lugar sombrío deteniendo el sangrado de su hombro derecho con su mano izquierda. De la punta de la máscara metálica que cubre su rostro escurren gotas de sudor reflejando su cansancio.

El interior del templo es aun más lúgubre que el de dos años atrás, cuando encontró el cuerpo inerte de Shion, el verdadero patriarca de esta época quien fue asesinado por el santo dorado de géminis. Ni toda la luz de la luna y las estrellas logra penetrar en aquella oscuridad. Del altar donde reposó alguna vez el cuerpo inerte del Gran Maestro del Santuario no sobran más que recuerdos en la mente de la santa que se atreve a profanar el lugar. Sin mayor detenimiento, la joven instintivamente siguió su recorrido hacia el único punto de la habitación con un poco de luz.

Tras algunos pasos llegó a lo que perecía ser una fuente. El techo del templo termina en esta gran sala circular, cuyo interior está cubierto enteramente por agua; el líquido transparente y tranquilo refleja la luz de la luna en su centro. Después del asombro de aquella bella imagen nocturna la guerrera destapó su cara y se dispuso a limpiarla junto con sus heridas. Dejó su máscara al lado derecho de su cuerpo, se sentó a la orilla de la fuente y miró de nuevo la luna líquida. Pasaron algunos minutos en absoluto silencio, la joven terminó de lavar su cara y volteó su mirada en dirección al cielo nocturno, en ese instante se dio cuenta de que las respuestas que buscaba no estaban allí.

De pronto un destello. Ella ha quedado cegada. No escucha más el silbido del viento, ahora sólo sabe que el agua se revoluciona y que todo el templo se estremece. Una fuerza extraña la sacude y logra derribarla. Todos sus sentidos están en alerta, no hay tiempo para dudar, algo ha llegado a aquel lugar, tal vez una amenaza latente. Después de un breve momento entreabre los ojos para poder enfocar al recién llegado. El resplandor se ha disipado, fue tan rápido que posiblemente terminó antes de que ella cayera; ahora abre totalmente sus parpados y muestra sus ojos castaños en busca del enemigo. A lo largo de la gran fuente circular hay varios agujeros por los cuales el agua comienza drenarse, no hay duda, fue un ataque.

Ella se levanta y adquiere una pose defensiva. Una voz solemne y a la vez siniestra desde el agujero del centro pregunta:

-¿Quién eres?

-¡Muéstrate!- responde la joven santa.

-Humana. Eres una esclava de Athena, corrupta y sin modales- Contesta la voz con tono despectivo mientras se alza por el agujero.

El enemigo es un ser amorfo. Sólo se observa una sombra gigantesca de más de dos metros de altura. Es oscuridad pura, contrasta totalmente con cualquier otro elemento en el ambiente.

-¡¡¿Qué haces aquí?!!- Grita la joven al momento que asume una pose de ataque.

-Ilusa- Dice la voz de la sombra la cual se desplaza velozmente hasta postrarse enfrente de la guerrera mientras levanta el agua que queda en la fuente, evaporándola.

Los brazos de la mujer se mueven instintivamente seguidos por un grito de ataque:

-¡Meteoros!

Centenares de destellos azules vuelan en todas direcciones, sin embargo, ninguno alcanza a la sombra. Todo los golpes se esparcen en el aire sin siquiera acercarse al enemigo.

Todo queda en silencio. La sombra se proyecta sobre la guerrera, cubriéndola por un instante.

-¡¡¡Aggghhhh!!!- Grita la joven envuelta totalmente por la sombra. Sólo ella escuchó su grito.

El miedo la invade. Su cuerpo se paraliza otra vez. La sombra regresa a su posición inicial al centro de la fuente abandonando a la chica.

-Hm. Aún tienes protección- dice el ser sin forma en un tono burlón- Tu nombre es Marín y eres una santa de plata. Mujer, has sufrido al llegar hasta este lugar sólo para morir ante mí. Debes estar agradecida.

Marín no puede hablar ni moverse. Sólo sabe una cosa: está perdiendo sus sentidos uno por uno. El sangrado en su hombro aumenta, las heridas de su cuerpo se abren poco a poco como si las cortaran con filosas navajas, incluso los pequeños rasguños se desangran. Su armadura azul celeste es cubierta por su sangre y comienza a desfallecer. Aún conserva el oído y la vista; sólo puede verse el cuerpo morir, sin sentirlo.

-No tienes cosmos. ¿Qué eres?- Se cuestiona en la mente. Desea saber la naturaleza de su asesino pero no puede expresarlo.

-Un heraldo del tiempo- Habla la sombra en un tono distinto, leyendo el pensamiento de la santa sin moverse siquiera un centímetro. Parece mostrar respeto.

-¿Un… heraldo…? …¿Cro…nos?- Piensa Marín mientras respira lenta y profundamente sabiendo que no le queda más tiempo.

-Humana. Te atreves a pensar en el nombre de un ente primigenio. O eres muy valiente o eres muy estúpida- Dice la voz de la sombra cambiando nuevamente a un tono despectivo- Pero no. Te equivocas en pensar en Cronos como mi amo, pues sabrás, ninguno de ellos dos tiene el poder para crear. Ya no habrá guerra. Ni dolor. Sólo destrucción… utópica, plena, real.

Marín pierde la vista pero aún conserva el oído. Débil, su cabeza se desploma sobre su hombro herido al tiempo que escucha y respira por última vez.

La joven guerrera, siempre leal a Athena, jamás comprenderá qué fue aquel sonido del viento que la persuadió a detener su viaje. La naturaleza de su enemigo no fue revelada, pese a ello, el destino que la constelación del águila había marcado para ella no terminaba en este momento; no era tiempo de morir.

La colina vuelve a cimbrar, las ruinas del templo se estremecen y el polvo se eleva por los aires. La luz de la luna se intensifica, al tiempo que ilumina la cima de aquel lugar. Desde el centro de la fuente el agua comienza a resurgir. Un canto lejano resuena cada vez con más fuerza, parece un lamento divino por una ofensa terrible.

El canto se detiene junto al estremecimiento del templo. Una tercera voz, sin origen, reclama:

-No merecen estar aquí. Su esencia no manchará más este lugar sagrado. Deben ser castigados.

Ahora es la sombra la cual ha quedado inmóvil. Todo aquel espectáculo parece no perturbarla. Después de aquellas cortas palabras, la sombra es elevada por los aires, la santa del águila cae al interior del templo, la intensa luz producida por la luna brilla cada vez más y en medio de tal conmoción, el ser amorfo asesino, más allá de los límites de la colina, es desgarrado por los rayos de luz.

Mientras tanto el cuerpo de Marín comienza a retroceder como si fuese empujado por un fuerte viento. La vida comienza recorrer sus venas por segunda vez, sin embargo, aún no puede recobrar conciencia. Un conjunto de estrellas resplandece hacia el sur de la bóveda celeste y el cuerpo de la santa abandona lentamente Starhill, mientras en el templo y en la cima de la colina la luz desaparece.

El manto lúgubre cubre de nuevo el Santuario y en las montañas no se oye más el sonido del viento.

------------------------------------------------------------------El Advenimiento

Shion144 - March 9, 2008 02:54 PM (GMT)
Si en verdad van a ser solo 5 capitulos me ha parecido un poco lento, PERO me ha dejado la intriga por tu forma de narrar. Esperaré tu proximo capitulo. (aja)

Alkor - March 19, 2008 05:46 AM (GMT)
Saludos!!
Shion144 gracias por tu coment!... sí son sólo 5 capítulos y aquí está el segundo...por alguna extraña razón me quedó más largo de lo que pensaba (as) ...espero no espantarlos con la longitud del cap, este es el más largo...palabra XD

Espero les guste y puedan dejar su opinión! (o al menos leer ompleto el cap XD), ya sea para bien o para mal (chelas)

Sin más, aquí 'ta (aja) :

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[PLATA]

Los suelos grises del Santuario son tumbas eternas para quienes cayeron en guerras pasadas, ya sea por lucha o por el engaño y la traición del santo que buscaba convertirse en el dios de la Tierra. Ahora sus cuerpos son vestigios y cimientos de la ciudad ateniense erigida desde la época del mito. Pero el destino de sus almas es incierto: el dios de los muertos ha sucumbido, el Infierno fue destruido, las reglas divinas han sido trastornadas, ¿qué fue de aquellos cuyo destino fue el expiar sus pecados eternamente en el Inframundo?, ¿han sido arrastrados hacía el Tártaro? Sea cual sea la respuesta sólo hay dos caminos para los santos de Athena: el descanso eterno por servir a una diosa o el castigo infinito por levantar sus puños en contra de un dios.

El carro celeste de Apolo comienza a elevarse por el cielo mientras las costas griegas del mar Mediterráneo se inundan con una luz cálida y placentera. En la ciudad escondida del ojo humano gobierna la tranquilidad. El Santuario está inmutable, cual si fuesen un montón de ruinas de una antigua fortaleza militar regida por un gran líder de antaño, a pesar de ser invierno el clima del lugar es caluroso, al menos durante el día

La ubicación del Santuario es desconocida por cualquier ser humano común, sin embargo, quienes lo resguardan no se encuentran exiliados de la civilización. De hecho existe una pequeña población a los pies de las montañas donde Athena reside. Pese a su tamaño, esta pequeña ciudad goza de todos los lujos y se rige bajo las mismas dinámicas del mundo contemporáneo; la vida aquí era sumamente tranquila hasta hace poco menos de tres meses, cuando las terribles inundaciones azotaron el mundo. Aunque pocas, hay personas que conocen a los santos de Athena y saben de la existencia del Santuario en lo profundo de las montañas, ellos se encargan de perdurar el culto a la diosa de la sabiduría y, además, sirven de contacto directo con el mundo exterior.

No son pocos los lugares habitados alrededor del Santuario, existe una gran cantidad de casas en diversos sitios de la región, la mayoría pertenecieron a los santos y sus discípulos, pero hoy en día sólo una de estas casas permanece habitada; un pequeño y humilde hogar con escasa decoración: una silla, una mesa y una cama. Fue aquí donde el santo de Pegaso vivió durante los cinco años de su entrenamiento.

En la silla se hallaba un joven de cabello corto y alborotado, vestía una armadura color verde oscuro cuya diadema se encontraba sobre la mesa junto a un recipiente con fruta. Los rayos del sol que se filtraban entre las paredes y las ventanas lo despertaron al pasar sobre sus párpados. El joven se levantó bruscamente para abrir una ventana, pero el movimiento fue interrumpido por el sonido de otra persona recostada en la cama.

Era Marín quien reposaba en dicho lugar. Tenía los brazos, la cintura, el hombro derecho y su cabeza vendados, incluso en tal condición su rostro permanecía cubierto por la máscara de metal. Habían pasado ya dos noches desde el enfrentamiento con la sombra asesina.

-¡Marín! -llamó el joven de cabello alborotado y ojos pequeños.

- Ah… ¿dónde estoy?.... -balbuceó la santa con dificultad.

-Descuida, estás fuera de peligro, en tu casa -contestó el joven mientras se acercó a cobijar a Marín.

-¿Nachi? - preguntó ella al sentir el contacto de su compañero santo- ¿qué sucedió?

-En verdad nos diste un buen susto, ¿sabes?, en estos momentos no podemos prescindir de una guerrera tan fuerte como tú -dijo Nachi, el santo de bronce del Lobo, sobreviviente a la última Guerra Santa, mientras regresaba a su silla- Sólo Ban y Geki se dieron cuenta de lo que sucedía en Starhill. Todo el Santuario cimbró y hubo que ponerse en alerta -con qué sentido, pensó- Sólo ellos observaron la luz que iluminó la cima de la colina. En realidad esperábamos que tú nos dijeras qué fue lo que ocurrió - Terminó el santo esbozando una sonrisa.

-No lo recuerdo bien…- dijo Marín secamente- Prefiero no recordarlo.

-Estabas muy herida cuando te encontramos a los pies del risco, no pensé que sobrevivirías. Te trajimos de inmediato aquí mientras Kiki fue en busca de un médico a la ciudad. Es una fortuna que aún dispongamos de algunos recursos de la familia Kido. Desde luego ha sido Tatsumi quien se ha encargado de los gastos. Shaina ordenó que trajeran todo lo necesario aquí, no estuvo dispuesta a que nadie más abandonará el lugar…

-Mi rostro… -continuó la santa tocándose la máscara con su mano izquierda- ¿lo vieron?

-Nosotros… -respondió el santo pausadamente- estabas en muy mal estado… procuramos no mirar, Shaina recuperó tu máscara, ¿sabes?…pero sólo el médico…

-Shaina -interrumpió Marín al tiempo que se levantó bruscamente de la cama- necesito verla, no hay tiempo.

-Te notas muy preocupada para no recordar lo que sucedió -dijo el santo mientras se levantó a detenerla. Forcejearon brevemente, pero por fin él cedió- Está bien, está bien, iré a llamarla, pero tú necesitas descansar y comer un poco. No soy el mejor enfermero, ¿sabes?, pero sé que te costará trabajo moverte con el suero aún inyectado en tus venas.

- Me siento bien -Marín no había reparado en que se encontraba vendada y conectada al suero. Después de un momento de silencio dijo:

-¿No debería estar bajo el cuidado de un especialista?, ¿por qué sólo estás tú aquí?

-¡Ja!. Aún puedo pelear, ¿sabes?, aunque no tenga un cosmos tan fuerte como un santo de plata -contestó Nachi.

- ¿Sabes?, eso es justamente lo que me preocupa - concluyó ella.

El día transcurrió de forma apacible. Parecía cualquier día de invierno, tranquilo. Nachi salió al mediodía en busca de Shaina con quien regresó poco tiempo después. En ese lapso de tiempo Marín trató asimilar la cruda experiencia vivida dos noches atrás. En verdad no recordaba mucho de lo ocurrido, un destello, una sombra que leía su mente, miedo, terror y un canto lejano…

Acompañando a Shaina y Nachi, venían Geki y Ban, ambos santos de bronce, del Oso y del León Menor respectivamente. Todos vestían sus armaduras y se acercaban al refugio de Marín calladamente; a unos pasos de llegar a su destino Nachi rompió el silenció, diciendo:

-Dice no recordar nada, pero se encuentra muy preocupada. No creo que sea bueno para ella discutirlo inmediatamente.

El santo del Lobo caminaba al final del grupo. Todos se detuvieron un instante a escucharlo, pero sólo Geki giró la mirada en su dirección, aparentemente desinteresado.

Entraron a la casa. Marín se encontraba sentada sobre la cama y antes de que dijera nada, Ban preguntó:

-¿Cómo te sientes?

-Bien -contestó ella fríamente mientras dirigía su mirada hacía Shaina, intuyendo la siguiente pregunta.

-¿Qué hacías en Starhill? -dijo con autoridad Shaina, santa plateada del Ofiuco- No recuerdo haberte encomendado tarea alguna allí.

-Starhill es el único lugar en todo el Santuario que no ha quedado en escombros. Fui en busca de respuestas -contestó Marín en un tono serio e igualmente autoritario.

-No podemos prescindir de nadie -dijo Shaina, acercándose a su compañera- Eres tú quien piensa que ellos no volverán. Las respuestas que buscas tienen que ver con tus intereses, ¿o me equivoco? - continuó, mientras se sentaba en la silla

-Fui atacada en la cima de la colina -siguió Marín, sin mirar a su compañera ni a nadie en la habitación- Ni siquiera sé por quién o por qué, pero si hay algo que recuerdo es que sentí terror como no lo había sentido antes. No había nada en el ser que me atacó, si es que puedo llamarlo así.

-Ahora sí vas a hablar -interrumpió Nachi- Deberías descansar más antes de revivir esos momentos, ¿sabes?, aún…

-¿Tu búsqueda tiene que ver con el pendiente que tienes desde niña? -continuó Shaina, sin reparar en el santo del Lobo- Últimamente lo ves con más detenimiento. Si ellos no regresan las posibilidades de encontrar a tu hermano se desvanecen. Qué contrariedad, ¿no?, quieres encontrar a tu hermano pero crees que Athena no volverá.

Por segunda vez Marín alzó su mirada y la dirigió a su compañera. La santa del Águila no solía mostrar sus sentimientos, pero en ese instante, su rostro cubierto por la máscara metálica expresó resignación.

Geki era el más alejado del grupo, miraba por la pequeña ventana de la casa. Nachi se encontraba junto Ban cerca de la cama. Un par de minutos transcurrieron en silencio total.

-Fue una sombra lo que me atacó, al menos así lo recuerdo -dijo Marín al fin - Se alzó sobre el suelo. No había forma concreta, sólo oscuridad, pero tenía conciencia. Al principio estuvimos en las mismas condiciones, sin saber qué clase de enemigos éramos; pero me atacó, más rápido que la luz, me cubrió y me llenó de oscuridad; comencé a perder mi sangre y mis sentidos uno por uno.

-¿Escuchaste algo que revelara su identidad antes de perder el oído? -Preguntó Ban

-Tal vez -continuó ella- Después de tocarme comenzó a leer mis pensamientos, de cierta forma pude comunicarme…parece que al atacarme estableció una conexión conmigo y mi cosmos. Dijo ser un “heraldo del tiempo”.

Geki volteó su rostro hacia Marín, sin decir nada. Ban se mostró sorprendido y rápidamente preguntó:

-¿Cronos? No puede ser, los santos dorados…

-No -interrumpió Marín, quien se mostraba dudosa.- Dijo tener otro amo, se refirió a Cronos con respeto pero sin mostrar adoración…

-Es imposible que sea él -Shaina contestó a la intriga- Su esencia está sellada en el Tártaro, por siempre. Quien sea quien fuese la sombra no te tenía por objetivo acabar contigo o con alguno de nosotros, venía buscando otra cosa. ¿Qué más sucedió?

-No recuerdo más -contestó la amazona en reposo, omitiendo el canto divino- Desfallecí y de pronto me encontré aquí.

-Bien. Descansa un poco, pronto vendrá el médico a revisarte y por la mañana, antes del amanecer, ve a reloj de fuego, parece que tu aventura ha desvelado algunos secretos. Mientras tanto Ban se quedará contigo. Geki, Nachi vengan conmigo, si esta sombra decide atacar de nuevo debemos tener preparada alguna defensa -terminó bruscamente la santa del Ofiuco, a unos pasos de salir de la casa.

-El problema es… -terminó Marín desde la cama- … que ya no hay nada que defender.

Shaina detuvo el paso por un segundo, después salió de la casa sin decir una palabra.

El duro entrenamiento de los santos da como resultado mayor resistencia física y mental ante cualquier herida o lesión. Para Marín no fue la excepción, al día siguiente pudo recuperar sus fuerzas y aunque no estaba lista aún para enfrentar de nuevo a un enemigo, logró salir con Ban hacía el punto citado por su compañera amazona.

Ban era un sujeto bastante tosco, no muy brillante, pero tampoco un completo inútil, al fin y al cabo era un santo elegido para salvaguardar la paz en el mundo. De estatura media, cabello castaño, delgado, rasgos marcados en el rostro, vestía una armadura naranja. No había sobrevivido a muchas batallas pues nunca enfrentó a un enemigo con un alto nivel de combate, sin embargo era una persona muy amigable, de buen ánimo y siempre optimista, algo que hacía falta en el grupo de sobrevivientes a la última Guerra Santa.

En el camino hacía el Santuario procuró mantener una agradable conversación con Marín, pero ella se mantuvo al margen en todo momento, nunca contestó con más de tres palabras a lo que le preguntaba. Antes de llegar a su destino, Ban se detuvo un instante a mirar las escaleras construidas hacía el templo de Athena y dijo a su acompañante:

-Aún siento sus cosmos, débiles, pero vivos. Sé que regresarán.

La santa se detuvo a contemplar los restos de las Doce Casas y respondió: “eso espero”, y sin más, continuó su camino.

Pronto llegaron al reloj de fuego. Una estructura antigua pero imponente, mostraba las doce horas correspondientes a los doce signos del zodiaco. Todo el grupo estaba reunido en torno al reloj: Shaina, Geki, Nachi y los santos de bronce del Unicornio y la Hydra, Jabú e Ichi. Al ver a Marín, éste último gritó exaltado:

-¡Qué alegría verte en tan buenas condiciones!

-Es un alivio que te hayas recuperado -complementó Jabú.

Marín no respondió, sólo movió la cabeza en señal de agradecimiento.

La santa líder del grupo esperaba resolver el misterio cuanto antes; pese a no revelarlo, la santa del Ofiuco pensaba que se trataba de una señal de su diosa.

-¿Reconoces el símbolo que ha aparecido en el reloj?- preguntó Shaina a su compañera.

El reloj presentaba en sus cuatro lados la elíptica de los doce signos zodiacales. En uno de los lados el conjunto de signos parecía desgastado y en la superficie aparecían líneas rectas y curvas en distintas posiciones.

-No -Marín alzó la mirada hacía al supuesto símbolo- ¿Debería reconocerlo?

-Apareció después de que Starhill se iluminó, si observas la dirección de ese lado del reloj, verás que se dirige justamente hacía Starhill -explicó Jabú.

-Sólo el patriarca tenía acceso al templo sagrado y al reloj de fuego, parece que ambas construcciones guardan un secreto muy especial, y dado que eres la única que ha logrado entrar en el templo sagrado concluí que podrías resolver el misterio -dijo Shaina en un tono sarcástico.

-¿Qué tiene de especial el símbolo? -preguntó Marín fríamente.

-Nada a simple vista -respondió Jabú- pero si lo miras en determinadas horas, varios puntos se iluminan. En el alba o en el ocaso, sólo dos momentos por día. Si fuese un efecto directo de la luna o del sol, el reloj debería reflejar la luz de forma constante y no sólo los puntos.

Marín estaba recuperada casi por completo, con excepción de su hombro derecho el cual seguía vendado a su pecho; las marcas de su último enfrentamiento era evidentes por todos sus brazos.

Los siete santos sobrevivientes de la última guerra estuvieron expectantes minutos antes de que el sol apareciera por el este del mundo. Jabú y Nachi llevaban varios documentos, algunos escritos en griego antiguo. Ban e Ichi mostraban signos de cansancio y Geki del Oso se mantenía serio y un tanto distante:

-¿No deberíamos prepararnos para cualquier ataque del nuevo enemigo? -preguntó

-Esto podría resolvernos todas las dudas de la desaparición de Athena, incluso ustedes pueden entenderlo -contestó tajantemente Shaina.

Geki se mostró molesto por la respuesta y dirigió su mirada a Marín quien respondió con leve movimiento de cabeza indicándole no continuar.

Entonces sucedió. El sol apareció e iluminó el Santuario poco a poco. El reloj de fuego resplandeció, y de pronto el extraño símbolo de líneas abstractas brilló. Mostraba cuatro puntos luminosos: uno en la parte superior derecha, otro abajo del anterior, uno en la parte baja del centro y el último, el más brillante, justo en el centro.

-¿Y bien? -preguntó Shaina al grupo- ¿Algo nuevo?

-El punto central brilla con más intensidad - dijo Ichi- ayer apenas se diferenciaba de los otros. Y también el punto de la derecha ha cambiado de lugar, antes estaba más abajo.

-¿Qué puede significar, hay algo en los textos del patriarca? -preguntó Ban

-Nada. Todos los textos hablan de la importancia del reloj en el Santuario y que sólo se enciende cuando el patriarca o Athena lo determinan. Nada sobre un símbolo o su relación con Starhill - agregó Nachi

Unos cuantos minutos pasaron, lentamente los puntos luminosos comenzaron a disminuir su intensidad. Todos lo santos miraban el extraño suceso, excepto Jabú, quien, aún sosteniendo unos papeles en su brazo derecho, miraba de forma reflexiva la luna que se encontraba a poca distancia del sol.

-Es un mapa -dijo el Unicornio- Los puntos menos luminosos y más cercanos entre sí son la luna y el sol, se mueven conforme lo hacen los astros reales.

-¿Un mapa?, ¿de qué?, no necesitamos saber la posición de los astros -dijo Ban- además ¿qué es el punto del centro?, ¿la Tierra?

-El Santuario -respondió Shaina, intuitiva- No es un mapa de astros, es un mapa de dioses.

-¿Un localizador de dioses? Qué conveniente, ¡por qué no lo usamos antes! -gritó Nachi.

-¿Puedes pensar antes de hablar? No “localiza” a los dioses, refleja sus cosmos -continuó Shaina- Los lugares donde sus cosmos son más fuertes, no dista mucho del material que hace brillar las armaduras doradas al unísono, cuando responden al cosmos de Athena.

-Esto significa que el punto central es el cosmos de Athena, brilla cada vez más, por lo tanto se encuentra cerca -intentó concluir Ban, mientras Ichi se movía para cambiar su ángulo de visión.

-Pues a mí me parecen dos puntos -agregó el santo de Hydra- no será que…

-¿Qué hay del punto bajo?, brilla incluso más que el de Apolo y Artemisa -rompió por fin su silencio Marín, exaltando el nombre de los dioses olímpicos y convencida de la existencia del mapa divino.

Jabú buscó entre los papeles un mapa geográfico reciente, lo extendió con sus manos y lo elevó hasta tapar el mapa divino, intentando que la luz casi sin rastro de los puntos le indicara un lugar aproximado.

Marín parecía intrigada por aquella revelación, antes de preguntar por el otro punto luminoso a su mente regresó el recuerdo de Starhill y el canto solemne e intimidante que escuchó antes de perder por un breve momento la vida. Después de hablar sintió escalofríos por una suave brisa que cruzaba el lugar, inevitablemente recordó a la sombra, el miedo la invadió de nuevo. Marín giró su cabeza en busca de algún enemigo.

-Marín, ¿qué sucede? - preguntó Geki en voz baja sin llamar la atención del resto de los santos.

-Nada -indicó la santa a su compañero, permanecía expectante, buscando algún indicio

-Parece señalar el Mar Rojo -dijo Jabú al grupo- aunque no hay certidumbre.

-Qué bien te va como investigador -bromeó Ichi- Nunca pensé que fueses un genio…

De repente el viento se volvió inestable, moviéndose rápidamente. Sólo Marín lo notó y volteó preocupada; se sentía observada.

-El cosmos de un dios en el Mar Rojo -habló Geki- Pero no hay nada allí que nos preocupe.

- La isla de Andrómeda... - dijo Shaina- June…

El grupo de santos reaccionó, June era la octava santa viva de Athena. Pese a los llamados al Santuario, la guerrera decidió no abandonar la isla donde se entrenó.

La santa del Águila despertó de su trance, intuyendo el peligro para su compañera.

-Corre un gran peligro, no podemos dejarla sola allí -agregó Marín.

-Podría estar muerta si es que el enemigo ha llegado a la isla. Ella ha rechazado al Santuario…

-No lo sabes, podría estar sufriendo… -en Marín despertaba un sentimiento de empatía, contradiciendo su carácter frío, temía por la muerte de su compañera, la imaginaba sufriendo como ella lo hizo hacía tres noches- Si tú decides no ir en su ayuda, yo lo haré -Marín se alejó bruscamente, sin reparar en sus compañeros.

-¡Estás siendo imprudente, Marín, no sabemos si la luz que el reloj refleja es el enemigo! -gritó Jabú- Shaina, ella no puede ir en tal condición, tienes que…

-Nachi, ve con ella -concluyó Shaina después de una breve reflexión.

-Pero…

-No habrá diferencia si se queda, al menos puede investigar el origen del cosmos, es la única con suficiente poder para encarar a un nuevo enemigo. Si muere, tú debes regresar a toda costa con June - le ordenó Shaina al santo del Lobo.

-Marín nunca es imprudente, lo sabes y aún así dejas partir a dos amigos a un destino incierto… Ni siquiera sabemos si es verdad lo del mapa divino -pensó Geki sin expresarlo a sus compañeros, seguía aparentemente desinteresado.

Después de lo sucedió el resto de los santos se mostraban desconcertados. La santa del Ofiuco les indicó seguir investigando sobre el posible nuevo enemigo; pasado el mediodía los llamó reunirse al píe de las Doce Casas, pensando que el principal objetivo del enemigo desconocido podría ser el templo de Athena.

Las horas transcurrieron mientras Shaina se adentraba en las ruinas del templo de Aries.

De alguna forma siete de las doce armaduras doradas habían regresado a la Tierra desde el Inframundo, eso era lo único que le daba esperanzas del regreso de Athena y sus santos. Afuera, los cuatros santos de bronce esperaban cualquier indicio de un ataque. De vez en cuando alguien rompía el silencio exponiendo sus teorías o para preguntar cuánto tiempo habían pasado ya sus dos compañeros en el Mar Rojo.

Todos ellos son débiles, ¿por qué piensas que eres tú quien debe guiarlos? -No será por siempre- Eres una santa de plata, pero tu armadura puede brillar como el oro, ¿tienes miedo? -De qué sirve responder -Sus cosmos siguen brillando, el tuyo también -No puedo aceptarlo, ¡soy una santa! -¿Qué harás cuando sepas que no tienes otro destino? Nadie ha intentado cambiarlo -Lo haría… -¿Qué harás cuando descubras que el enemigo está justo enfrente de tí?

-¡Shaina!

El gritó se elevó por un instante, suficiente. Ella reaccionó y fue al encuentro de los santos de bronce que llamaban.

El sol brilla en el cielo pero en la tierra la temperatura ha descendido. El viento choca en todas partes salvajemente, vengativo. Seis figuras oscuras se acercan a lo lejos. Jabú, Ichi, Ban y Geki asumen poses de defensa.

Ellos han pisado estas tierras con anterioridad. Sus almas debieron descansar por el Inframundo. Fueron considerados traidores, fueron víctimas del engaño, pero están aquí, a los pies de las Doce Casas y tienen un objetivo. Shaina lo sabe y los reconoce.

-Santos de plata… - murmura.

No hay color en sus rostros ni en sus cuerpos. Son grises recuerdos que caminan por el Santuario. El brillo del sol se refleja en sus vestimentas, armaduras con colores oscurecidos. Caminan como seres vivos, pero no pueden serlo.

-Es increíble hasta donde has llegado -exalta el ser más próximo a las escaleras, dirigiéndose a Shaina. Su rostro es oscuro, sólo una sonrisa es perceptible.

-No eres él, muéstrate tal y como eres –responde la santa.

-¿Que ya no confías en antiguos amigos? –habla otro ser, cuya armadura y cabello brilla más que el resto de los santos de plata, porta una capa.

-¡Los santos de plata murieron mucho tiempo atrás, ¿qué buscan?! -grita Jabú a punto de atacar.

-Un inútil mostrando valor… -habla y ríe un tercer ser, en cuyo brazo derecho se esconde una flecha.

-Sólo queremos recibir la gracia de Athena por última vez, su esencia sigue aquí, ¿no es verdad? -dice la voz que habló primero- Pero si ustedes desean interponerse, podemos probar qué tan aptos son para defender este lugar… ¡Ataquen!

Cuatro guerreros se elevan por los aires. Al frente va el santo que hirió de muerte a Saori un año atrás en este mismo lugar, Tremy de Sagita; rápidamente dirige su golpe al Unicornio.

Jabú apenas esquiva el ataque brincando hacia atrás, inmediatamente alza la mirada en dirección a un segundo ataque. Una bola de fuego está a punto de golpearlo.

-¡Cuidado! -grita Geki mientras interviene entre el ataque de Babel del Centauro y su compañero sin guardia. El golpe impacta de lleno al Oso quien cruza los brazos para defenderse; su cuerpo retrocede pero logra rechazar la bola de fuego.

Otro ser se ríe despiadadamente sobre una columna junto a las escaleras, la luz del sol se refleja en su rostro, mostrando la cicatriz de su ojo izquierdo. Ha evadido el ataque de Ban, quien mira desde las escaleras hacia su oponente.

El enemigo salta velozmente detrás del León Menor y lo eleva de un golpe hacia el cielo.

-¡Ola Asesina! -grita Moses de Ballena, cuyo golpe casi mató a Marín tiempo atrás.

Ichi alcanza al santo de plata en ayuda del León Menor. Sus garras se incrustan en el abdomen del enemigo desprevenido. Moses detiene su ataque, sin moverse dirige su rostro hacía al santo de bronce, sonriendo.

-¡A un lado, Ichi! -Ban se recupera en el aire e intenta impactar al enemigo con una patada. Moses la esquiva.

Los cuatro santos de bronce se reúnen velozmente en lo alto de las escaleras, mientras los tres enemigos hacen lo mismo escalones abajo.

-Qué divertido, trabajan en equipo… -ironiza el cuarto santo de plata expectante desde otra columna- ¡Disco mortal! -grita al tiempo que lanza el escudo que cubría su cintura.

El arma mortal viaja cada vez con más velocidad en dirección al grupo de santos fieles a Athena. Intentan evadirlo pero de pronto el disco cambia de dirección hacia Shaina quien se encuentra inmóvil justo donde termina la escalinata.

Geki intenta correr a protegerla, pero no ha reparado en que un segundo disco se dirige a su espalda, Jabú interviene recibiendo golpe del arma de Capella de Auriga.

-Estamos a mano - dice el santo de Unicornio a Geki arrodillado y sufriendo el dolor del golpe.

Shaina logra esquivar con relativa facilidad el primer disco mortal. Apenas se movió unos metros hacia la derecha. Puede ayudar a sus compañeros pero sabe que si lo hace los dos guerreros líderes del grupo enemigo pueden atacarlos y vencerlos rápidamente.

Los dos santos plateados que aguardan en lo bajo de las escaleras comienzan la marcha hacía el templo de Aries con tranquilidad y seguridad.

Capella recupera sus discos, espera un momento y de pronto salta sobre sus compañeros. Cruza los brazos y una vez más desata su ataque doble desde el aire.

-¡Disco mortal! - Los dos escudos salen disparados formando una elíptica, golpearán a los santos de bronce por la derecha y por la izquierda.

-No hay oportunidad, ¡salten! -grita Jabú, mientras intenta moverse al frente.

Ichi a la izquierda, Ban a la derecha. Geki, inmutable, previene el disco de la derecha y logra rechazarlo.

-¡Remolino de Fuego! –grita Babel dirigiendo su golpe a Ban, quien es golpeado en contra de las escaleras.

-Ja ja, ya no hay nadie que te defienda… ¡Flecha Fantasma! -El rayo de Tremy impacta con un escalón, Jabú logró evadirlo.

La armadura violeta del Unicornio refleja por instante la luz del sol. Arrodillado y cubriendo el dolor de su abdomen, Jabú conecta un golpe en el enemigo.

Ahora es Ichi quien recibe el golpe de Moses. Pero antes de ser golpeado en el cráneo, Ichi de Hydra recupera el control de su cuerpo y hiere el rostro del santo de Ballena con la garras de su rodilla izquierda.

Shaina recibe a sus antiguos compañeros quienes han llegado a lo alto de la escalinata:

-Misty de Lagarto fue muerto por Pegaso y el Dragón perdió la vista al vencer a Argol de Perseo -encara la santa, sin titubear.

-Recuerdos de batallas pasadas, no son más que eso, pero dime Shaina, ¿no recuerdas que tú también traicionaste a tu diosa? -dice Argol esbozando una sonrisa.

-Y aquí estás, líder de un grupo indefenso de santos con bajo nivel. ¿Eres apta para tal tarea? -se burla Misty- Ya no tienes nada que defender, es mejor que te des por vencida y nos des lo que hemos venido a buscar.

La mano derecha de Shaina acumula poco a poco el cosmos de la guerrera. Los rayos azules crecen en poder sin que el brazo o el cuerpo de la santa se muevan. Shaina está lista para atacar.

Misty eleva sus manos preparando su defensa. Argol saca el Escudo de Medusa de su espalda colocándolo en su brazo izquierdo. La monstruosa figura del escudo comienza a abrir los ojos en medio del cabello de serpientes, pero no hay luz, ni cosmos.

-¡Rugido del León! - El ataque de Ban sale disparado hacía Babel, quien es enviado a la parte baja de las escaleras.

Geki sostiene el segundo disco de Auriga con su mano derecha, el arma sigue girando a una velocidad espectacular. El santo del Oso no muestra signos de dolor o cansancio y de pronto lanza con fuerza el disco en contra de su dueño, derribándolo.

-¡Deténgase! -ordena la santa plateada líder del grupo- No son lo santos de plata, sólo están jugando con nosotros.

Todos los seres oscuros se transforman en sombras y se integran en una sola al pie de las Doce Casas. Una risa estridente se eleva desde la nueva sombra:

-Bien, bien. Athena los eligió bien -culmina la voz y el ser amorfo desaparece.

El sol continúa brillando en lo alto del cielo. Todos los santos se reúnen con Shaina, ninguno está herido. El frío viento se ha ido.

-Esos discos habrían cortado mis brazos si hubiesen sido verdaderos -mencionó Geki, reflexivo- Nunca hubo cosmos en ellos, pero me di cuenta muy tarde.

-No podemos perder tiempo -dijo la santa del Ofiuco, apresurada- Este ser volverá atacarnos, debemos estar preparados.

Shaina procuraba mostrarse prudente, pero en el fondo se encontraba insegura y ansiosa. Miró el reloj de fuego desde lo alto de la escalinata, el atardecer estaba cerca, algo le decía que no sobrevivirían a aquella noche.

---------------------------------------------------------------------------------El Advenimiento

GRACIAS por leer

Android - April 7, 2008 11:10 PM (GMT)
Hola, me sorprende que no haya reviews en un trabajo tan bueno. Te felicito por la buena gramática y dicción que estas utilizando, asi como la narrativa fluida haciendo interesante una saga que, si bien solo empleas personajes secundarios, creo que esta muy bien realizada. Muy buen detalle el que los plateados-sombra no fueran tan poderosos como los originales y los mismos bronceados secundarios lo notaran, si acaso podre criticarte q no hayas posteado los demas capitulos, y estoy de acuerdo con Ichi, citandolo:

QUOTE
-Qué bien te va como investigador -bromeó Ichi- Nunca pensé que fueses un genio…


XD bueno, si Jabu no es buen guerrero debe de tener otras habilidades (ja) ...


continualo porfa

Zer0 - April 9, 2008 02:59 AM (GMT)
me encanto tu fic, para cuando el proximo capitulo?

Alkor - April 9, 2008 03:01 AM (GMT)
Oye Android, gracias por reseñar mi fic!!!! (chelas) (chelas)

La verdad, desde que empecé a escribirlo pensaba que no sería una historia muy atrayente por la ausencia de personajes de mayor popularidad de la serie y por eso no tendría tantas lecturas y opiniones, es por eso que sólo son 5 partes...para no aburrir eternamente XDDD

...pero veo que al menos a ti te ha interesado y gustado, eso me alegra mucho y de los demás capítulos da por hecho que los acaberé...ya tengo planeado el final y voy a mitad del tercero...espero puedas seguirlo leyendo y realmente agradesco tu opinión, ojalá y más foreross se animen a leerlo y opinarlo =p

Zero, posteaste justo cuando iba a agregar mi respuesta XD, que bien que te gusto, espero terminar el 3er cap en las siguientes dos semanas

SAludos!!!

Destructor - May 1, 2008 12:15 PM (GMT)
destructor ni lo leyo porque seguro que no vale la pena, igual lo que hay que reconocerle a Alkor es que por lo menos no hace el tipico fic en forma de dialogo aficionado y metiendo narraciones burras a traves de los asteriscos

alkor presentable

destructor review

Aither - May 2, 2008 02:07 PM (GMT)
Wow!!! Excelente Alkor, ¿de verdad es tu primer fanfic?

Te pregunto porque para ser tu primer escrito demuestras una madurez en el estilo que a la mayoría nos cuesta varios años alcanzar (otros como yo nomás no la alcanzamos, XP). Excelente narrativa y descripción, una historia fluida y orginal que de verdad te atrapa. Muchas felicidades.

Al contrario de lo que dices, a mi me da gusto encontrar un fic donde los santos secundarios sean los protagonistas. Me parece fresco, además de que siento que ellos pudieron haber sido apreovechados mucho más de lo que se vió en la obra.

Es una lástima que la ausencia de "personajes populares" como bien dices tú, evite que las personas pasen a leer, porque lo poco que he leido me hacen suponer que se perfila para ser una grandiosa historia. Pero me pregunto, solo seran 5 capitulos??

(Como que la historia da para más)

Y una última pregunta, que tb puede valer como observación. Exactamente ¿donde se ubica la historia?

Cómo que entiendo que esto es después de Hades, sólo que aquí ni Athena ni los broncies regresaron, ¿estoy en lo correcto? Al mismo tiempo que para motivos del fic no sucedió lo correspondiente a Overture, ¿cierto?

Ignoro si pensabas explicarlo con más detalle más adelante, pero te recomendaría que intentaras explicar la situación en que se desenvuelve la historia.

Saludos y muchas gracias, espero ver el siguiente capítulo pronto!!!

Alkor - May 17, 2008 12:54 AM (GMT)
Gracias destructor por tu gran review, aunque espero realmente que te animes a leerlo, sí vale la pena yo ya lo leí!! XD

Aither, muchas gracias por tu comentario!!, así es, este es mi primer fic, claro antes he hecho otros ejercicios pero este es, digamos, el más "serio"... con respecto a la hubicacion temporal del fic, ten a paciencia todo a su tiempo, bueno, aunque de hecho varias dudas se resuelven en este cap...

Aquí está el tercer capítulo, espero lo disfruten y sigan el fic:
______________________________________________________________

[UN LIENZO PERDIDO]

-¡¡¡Ave Fénix!!!

El espectro enemigo ha caído. Envuelto en llamas, la ira del santo de bronce ha destrozado su cuerpo y su sapuri.

La tercera esfera de la octava prisión, Toloea, ha sido destruida. Las columnas del infierno helado caen una tras otra. Casi todas las defensas del Cocyto y del Inframundo han cesado.

Ikki del Fénix inicia su camino hacía Judecca. Algo sucede en el palacio de Hades, el cosmos dorado de los doce santos de Athena se extiende por todo el Inframundo. La última guerra está a punto de llegar a su fin…

-Por mucho que lo intentes no lograrás vencer al Maestro Hades -habla el moribundo espectro con las alas destruidas, desde el suelo- Eres un idiota, ustedes no saben lo que están haciendo…

Todo el lugar tiembla, el cosmos dorado se transforma en luz solar en Judecca.

-Es tu dios el que está a punto de ser destruido -dice Ikki, sin volver la espalda- Somos santos de Athena y por ella hemos realizado milagros…

-He servido a Hades con lealtad desde el Mito y moriré orgulloso de proteger su plan divino…Tu hermano fue una vasija sagrada, pudiste haberte salvado…

-Sólo le debo mi vida a mi diosa… -el santo del Fénix reinicia su marcha.

-Tu estúpida diosa no estará preparada para la guerra que vendrá… -el espectro muere.

La flecha dorada de Sagitario sale disparada con el cosmos de los doce signos del zodiaco rodeándola. El Muro de los Lamentos es destruido y la luz del sol inunda la eterna oscuridad de las ocho prisiones por un breve momento.

Todo queda en silencio.

Las horas transcurren. Lentamente las puertas del Infierno comienzan a caer, Hades ha sido vencido… y el Abismo, abierto.

-----------------------------------------El Santuario, 21 días después-

-¡Marín, espera!

-No necesito ayuda Nachi, será mejor que regreses con el resto del grupo…

-¿Y cómo pretendes llegar a la isla de Andrómeda en la condición en que estás? No sabemos a qué nos enfrentamos… ¡Espera!

-Shaina sabe que no hay otra opción, también lo notó…

-¿De qué hablas?

Marín se detuvo un instante y volteó hacía su compañero:

-Hades siempre estuvo en nuestras filas.

La santa reinició su camino. Pronto llegaron a su casa. No había pasado mucho tiempo desde que amaneció y desde que los dos santos partieron del Santuario.

-¿Dónde está Kiki? -cuestionó Marín mientras alzaba la caja que contenía su armadura, sabía que ésta había sido dañada durante el enfrentamiento en Starhill, pero no tenía tiempo para repararla.

-En el hospital… cuidando a Seika, ella continúa muy débil… -respondió Nachi- …podemos usar un transporte de la fundación, llegaremos incluso antes del mediodía…

Salieron inmediatamente. Pronto llegaron al mismo lugar donde Athena había arribado al Santuario para enfrentar al falso Patriarca tiempo atrás. Había un avión de la Fundación Graude en el terreno.

-Se ha quedado aquí desde hace un par de semanas cuando Tatsumi llegó en busca de Saori, desde entonces les ordenó a los pilotos esperar a cambio de un mejor sueldo -dijo Nachi irónicamente.

La santa del Águila llevaba casi tres semanas sin regresar al Santuario. De inmediato contactaron con los pilotos y sin más dudas, ambos guerreros abordaron el avión.

-No tardaremos más de tres horas en llegar -dijo el copiloto a los santos.

La isla de Andrómeda se encuentra en los límites del Mar Rojo, frente a las costas de Eritrea. El viaje fue relativamente breve comparando la distancia entre el sitio de partida y el de destino, evidentemente la pequeña aeronave contaba con la mejor tecnología de la época. Los santos pudieron comer un poco durante el silencioso recorrido y antes de llegar a la isla Nachi rompió el silencio de Marín preguntando ingenuamente:

-¿Por qué no confías en el regreso de Athena?

La santa no respondió de inmediato, a pesar de ser su compañero de batalla, pensaba en Nachi como un niño inmaduro al que le habían encomendado una tarea muy por encima de sus capacidades. Después de un momento respondió:

-Es muy sencillo. Athena ha venido a la Tierra desde tiempos inmemoriales. Su lucha siempre ha sido en contra de aquellos que amenazan la supervivencia de los seres humanos. Hades fue quien atacó al Santuario con más fuerza en innumerables ocasiones, pero ahora que ha sido vencido Athena no tiene porqué regresar a la Tierra, nuestra misión está terminada, por ahora.

-¿Entonces por qué no ha preparado siquiera su próximo regreso? Alguien debe convertirse en el nuevo Patriarca para continuar su legado y seguir entrenando guerreros…

-No lo sé. Supongo que somos nosotros los que debemos llevar acabo esa tarea, ella no esperaría nada menos.

-¡Prepárense para el descenso, estamos por llegar! –gritó el piloto desde la cabina del avión.

-Por cierto -continuó Marín- ¿Por qué te ha enviado Shaina conmigo? Pudo enviar a Geki, al menos él me serviría de escudo.

Ahora fue el santo del Lobo quien tardó en contestar, estaba claramente molesto por la ironía pero después de titubear, respondió:

-Hemos seguido entrenando, ¿sabes?, a pesar de que no hemos llegado al nivel de combate que los otros santos… Yo he sido el más veloz en los entrenamientos con Shaina, tal vez ella pensó en mí como tu mejor ayuda. Será mejor que te vayas resignando…

-Ya lo estoy… -bajo la máscara de Marín se dibujó una tenue sonrisa.

Aterrizaron. La isla de Andrómeda tenía un imponente tamaño, no se escuchaba ningún sonido más que el del oleaje que golpeaba los limites de la tierra; a lo lejos, en el centro de la isla, se encontraba un gigantesco volcán aparentemente apagado. El clima del lugar era casi insoportable, justo debajo del Ecuador, los rayos del sol caían de forma directa en los suelos grises, ni siquiera una nube aparecía en el cielo.

-Revisen si estamos incomunicados con tierra firme -ordenó Marín a los pilotos- Debemos recorrer la isla, espero no tardar demasiado, pero si ninguno de los dos regresa después de tres horas, partan de inmediato.

-Descuida, no nos iremos sin ustedes, podremos sobrevivir al mal clima incluso unos días… a cambio de un buen pago, claro -respondió el piloto.

-Sólo hagan lo que les digo. Nachi, vamos.

Conforme avanzaban por las laderas de la isla, la tierra se volvía cada vez más árida. Con escasa vegetación, prácticamente todo el camino estaba seco y desolado. Rocas porosas por doquier, escasas zonas planas agrietadas, todo el recorrido fue en dirección ascendente.

-No entiendo cómo alguien puede sobrevivir a este clima. Maldición, el calor me está matando…

-Es mediodía y recuerda que aquí es verano, el clima debe ser así -contestó Marín.

-¿Cómo sabemos si June sigue aquí? Posiblemente abandonó la isla por este calor

-Silencio. No gastes más energías hablando, debes guardarlas para el combate –sentenció la santa.

Continuaron adentrándose en la isla mientras el sol brillaba en medio del azul celeste.
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-¿Cómo sé que no eres un engaño? Luces como él pero no veo nada más que el cuerpo, sin alma. Ni siquiera hay una pequeña señal de vida en tus ojos.

-No quiero que desconfíes de mí, June, he regresado, deberías estar feliz…

-No lo comprendo, tu rostro, tus manos…

-Todo ha terminado, no lucharé ni dañaré a nadie más. ¿Acaso no recuerdas la promesa que te hice? El sol brilla anunciado la llegada de una época mejor, sin dolor.

-Pero… -June dudaba, sostenía su látigo con las dos manos, tensionándolo- Yo también hice una promesa…

-Pero no fuiste a la batalla. Has esperado tanto mi regreso, ¿por qué no confías?, ¿qué te detiene de brindarme lealtad?

El intenso calor ha encendido en llamas unas ramas secas a lo lejos. El humo del fuego se eleva, ninguna ráfaga de viento recorre el lugar.

-Te muestro mi rostro desnudo -habla June, bajando los brazos y enderezando su cuerpo.

-Es todo lo que deseaba… ¡¡¡Cadena Nebu…!!!

-¡Cuidado! -Nachi llegó a tiempo, el supuesto golpe apenas rozó el cuerpo de June.

-¡Meteoros! -el brazo izquierdo de Marín desató varios golpes, todo evadidos por el enemigo.

-Entonces, ¿hay algo aquí que les preocupa más que la vida de esta guerrera? -cuestiona la sombra del santo de Andrómeda- ¿Hay alguien que en verdad valga la pena en este lugar, traidora? -ahora se dirige a June, quien se encuentra en los brazos de Nachi.

-¿Qué buscas aquí? -cuestiona Marín, segura de sí- No será tan fácil vencerme esta vez -ahora con más decisión. Intuye a la sombra en el falso cuerpo del santo.

-No fue a mí a quien enfrentaste en la Puerta, pero por tu culpa perdí algo valioso hace tres noches. Desde luego, tendrás que pagar.

El ser abandona la forma del santo de bronce, es de nuevo una sombra amorfa, apenas perceptible por el intenso brillo del sol. Marín revisa rápidamente el terreno con la mirada, buscando algún tipo de ventaja. El enemigo está a más de 50 metros de ella y a poca distancia de los otros dos santos.

-Muy tarde… -la sombra se mueve velozmente hacia los santos indefensos.

Un único destello azul golpea el suelo justo enfrente de la sombra, cortando su camino. Marín se eleva por los aires, no puede mover su brazo derecho debido al vendaje en su hombro.

Nachi salta junto con June hacia la izquierda, el enemigo repara y vuela en dirección a la santa del Águila. Marín no pretendía atacar, ha saltado hacia el fuego que se ha extendido por el lugar; una vez en el suelo alza velozmente el puño izquierdo elevando las ramas que arden.

La sombra previene el fuego y baja. Marín se reúne con los otros santos.

-Es obvio porqué has venido tú -dice el enemigo- Pero ellos tendrán que lamentar que no regreses.

El ser se transforma de nuevo. Ahora en un santo dorado: cabello castaño y ojos verdes como la gema en su diadema dorada, de su puño izquierdo emanan algunos destellos de luz.

-¿Me recuerdas? …Cómo podrías olvidarme…

-Eres una pobre imitación de la vida. Ni siquiera tu intento de armadura brilla tanto como la de él -responde Marín con un tono de superioridad, parece estar segura de algo resuelto en su mente- En realidad no tienes nada con qué vencernos, no a los tres, ¿o me equivoco?, pero si quieres intentarlo…

Rayos fugaces aparecen en el lugar y en todas direcciones. El santo de Leo falso sonríe, sabe algo que la santa no; ella le vuelve la espalda.

-Es tiempo de que regreses con nosotros a cumplir tu deber - indica Marín a June- No hay nada qué temer de este ser.

La sombra se prepara para atacar a traición, se ríe intentando llamar la atención de la santa pelirroja.

De repente un estruendo interrumpe la escena, todo el lugar se estremece con brutalidad, el suelo se abre y lentamente comienza a elevarse humo desde el cráter del volcán.

-Debemos irnos. June, ¿dónde está la caja? -Marín mira hacia el volcán.

-Pero no hemos averiguado nada del cosmos que el reloj de fuego refleja…¡la sombra se ha ido! - grita Nachi sorprendido.

-¿Crees que importe cuando un volcán está apunto de estallar? ¡June!

La santa de bronce del Camaleón despertó del trance; ella había visto algo más en la sombra que los otros no.

-La última caja, ¿dónde está? -continuó Marín- ¡Tenemos que irnos!

-En la cueva, donde el maestro Albiore… donde guardo las posesiones de todos los guerreros que han entrenado aquí…no es muy lejos- June se levantó apresurada, recuperó su látigo y comenzó a correr en dirección a una alta roca.

La santa de bronce protegida por la constelación del Camaleón no usaba máscara, ni siquiera antes de la llegada del enemigo. Su rostro con rasgos finos no mostraba signo de cansancio o lucha, pero su cabello claro estaba sucio. Su armadura color turquesa brillaba a cada paso que daba, evidentemente nunca había sido usada en algún combate mortal.

-El volcán despertó hace cuatro días pero ayer cesó su actividad -dijo June a sus compañeros mientras corrían a toda velocidad, la tierra había dejado de temblar pero el coloso seguía exhalando humo con fuerza.

-No es la primera vez que estás aquí… -Nachi miraba a Marín con duda.

-Vine días después de que la batalla en el Santuario cesara, pero no por mucho tiempo - explicó Marín al santo del Lobo, no tenía porqué guardarse la anécdota.

Llegaron a un sitio plano, al parecer, donde se llevaban a cabo los entrenamientos; a lo lejos se encontraban varias casas semidestruidas y junto a ellas un enorme agujero en las laderas de la montaña. Entraron en la cueva.

Decenas de armas juntadas en pequeños montones con partes de armaduras de entrenamiento se encontraban en todo el recorrido. El camino era iluminado por antorchas encendidas. Al final de la cueva se hallaban dos cajas con armaduras de Athena en su interior.

-Todas estas cosas, ¿qué fue de sus dueños? -preguntó Nachi a June.

-Algunos murieron antes de tiempo, otros simplemente se fueron… -la tenue luz de las antorchas iluminaba su rostro, resaltando su belleza.

-¿Por qué las conservas? - Nachi miraba fijamente el rostro perfilado de la santa, quien le daba la espalda y movía la cabeza para contestar.

-No lo sé… -dudaba- …tal vez porque me hacen sentir que ellos aún están aquí… -June avanzó junto a Marín quien tomaba una de las cajas, Nachi se movía a hacía un conjunto de objetos en el suelo.

-¿Sólo una, qué hay de la de Cefeo? -preguntó June

-Cada armadura pertenece a un lugar determinado, no debemos retirarla de su lugar de origen, pero ésta -Marín señalaba una caja en cuyo relieve se dibujaba una copa- Ésta no debería estar aquí, ¿recuerdas lo que dije hace tres semanas? Se perdió durante la guerra pasada…

-¿Éstas son...? - interrumpió Nachi mientras alzaba una hombrera- ¿las cosas de Shun?

La expresión de June cambió, como si a su mente hubiese regresado un triste recuerdo; se acercó a su compañero.

-Sí… todas son de él.

El santo del Lobo notó la expresión de su compañera y dejó las cosas del santo de Andrómeda en su lugar.

-Aquellas… -June veía fijamente las antiguas pertenencias de Shun- …son las cadenas con las que superó la prueba del sacrificio, cuando despertó su séptimo sentido. Con ellas comenzó y terminó su entrenamiento… cinco años…por cinco años fueron bañadas con su sangre.

Parecía que June no había mirado aquellos objetos desde mucho tiempo atrás. De pronto notó un viejo rollo de papel y lo levantó:

-Él nunca creyó en coincidencias o en el azar, decía que todos teníamos un destino marcado por los dioses, pero eso no significaba que no podíamos intentar cambiarlo -miraba con detenimiento el rollo- Lo encontró aquí días después de pisar este lugar por primera vez -lo extendió.

En realidad se trataba de un pedazo de un lienzo antiguo. Nachi se acercó a verlo:

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-“Nuestro regalo robado” -leyó en voz alta- “1743”. Está en italiano…

Marín volteó sorprendida, se acercó y tomó el lienzo de las manos de June.

-Entonces era verdad. Hades siempre vivió en él -Marín miraba fijamente el nombre y la fecha de la pintura, reflexionando.

-¿Qué?, ¿cómo?...

-Todos sentimos el cosmos de Hades dominar al de Shun antes del eclipse, y luego cuando fue expulsado de su cuerpo por el cosmos de Athena -continuó la santa del Águila- Incluso es posible que él siempre lo supiera -volteó un instante hacía la caja de la armadura de la Copa- …es por eso que… -se detuvo, había regresado la mirada hacia la pintura, leyendo e interpretando las formas; la herida en su hombro vendado ardió.

En ese instante la tierra volvió ha sacudirse y el rugido del volcán regresó. Todas las armas y antorchas de la cueva temblaron, el polvo se elevaba.

De nuevo la burla del enemigo se escuchó, pero ahora era diferente, de satisfacción. El enemigo había encontrado lo que vino a buscar.

-Es tiempo de irnos, Nachi toma la caja de la Copa, ¡de prisa! -Marín enrolló el lienzo y comenzó la partida junto con June, quien miraba por última vez los recuerdos de su vida.

-Tan ingenuos. Tan desleales. Han cometido muchos errores y ya nada podrá evitar “su” regreso. Desde entonces fuimos rechazadas. ¡Hipócritas! Seres humanos… al fin.

La cueva retumba, las armas crujen, las antorchas caen y las cadenas que alguna vez pertenecieron al santo de Andrómeda se mueven.

El extremo con forma de pico se alza y se estrella violentamente en el techo de la cueva. El círculo del otro extremo impacta directo en la pared, los eslabones se agitan, de pronto parecen crecer en tamaño y cantidad; algunos se alzan contra el techo o las paredes.

Los tres santos de Athena detienen su paso y voltean. La tierra ha dejado de temblar. Las antiguas cadenas del santo de Andrómeda han formado una especie de jaula gigante sostenida en las paredes de la cueva:

-No más…

Una mancha oscura estalla desde el centro de la jaula, todas las antorchas se pagan a la vez y los tres santos son expulsados del lugar con brutalidad. La caja de la armadura plateada de Cefeo es sepultada por las rocas que caen, esperará aquí por un nuevo portador. La cueva es destruida.

June se levanta luego de la violenta embestida del cosmos. La mancha oscura se encuentra en el aire y las cadenas se mueven salvajemente. Poco a poco aquello que fue sombra se transforma en materia, en una figura gigante y monstruosa.

La santa del Camaleón levanta su látigo, sus dos compañeros han caído inconcientes, sabe que ha ocurrido lo imposible: el enemigo existe y extiende su cosmos.

Habla una voz aguda, de mujer:

-¿Estás lista para enfrentarme, traidora?

El volcán explota.

En medio del temblor el puño del monstruo gigante intenta impactar a la santa del Camaleón, quien corre con dificultad intentando alejar el peligro de sus compañeros.

June salta hacía el nuevo enemigo mientras extiende su arma:

-¡¡¡Látigo de Fuego!!!

El ataque apenas roza al enemigo, el cual sigue transformándose. El humo de la erupción se extiende por el cielo, tapando el sol.

-¡Traicionas a tu propia diosa, perra desleal! - la tierra ruge y de nuevo el monstruo negro embiste a la santa de bronce.

Ella sigue corriendo con agilidad, sus manos aprietan el látigo enérgicamente y de nuevo lanza su ataque al enemigo. El látigo forma un hilo de fuego a su paso, cuya luz se pierde entre las explosiones del volcán

-Incluso tus dogmas, renuncias a tu fe… Es por eso que sigues y siempre estarás sola…

June cae, está perdiendo fuerzas. La guerrera respira rápidamente, el cansancio es evidente, el calor del lugar la sofoca.

-Prefiero morir antes de entregarte la isla… -el cosmos del Camaleón se eleva.

El enemigo adquiere forma y color, lentamente disminuye su tamaño. Ya es casi un ser humano: brazos, piernas, cabeza, ojos negros y profundos; las cadenas rodean su cuerpo.

-Entonces muere sola y que tu alma caiga en el Abismo.

Las cadenas atacan a June. Ella logra evadir algunos de los golpes moviéndose de un lado a otro, pero pronto es superada en velocidad y es herida en el lado derecho de la cintura; cae de rodillas.

- ¡Aún hay algo aquí que defenderás hasta el último respiro! -comprende y grita el enemigo- ¿Me lo contarás por las buenas o he de persuadirte?

June tiene la rodilla izquierda y la mano derecha en el suelo, mira al enemigo con dureza; detrás de la criatura el volcán sigue en erupción. Gotas de sudor escurren por el rostro de la guerrera; no está dispuesta a retroceder.

-Adiós entonces, muere sola en…

Un destello interviene, es el santo del Lobo de nuevo, el golpe de Nachi logra distraer al enemigo.

Marín también se levanta, sorprendida por la nueva forma de la antigua sombra:

-No te confundas… -habla la santa del Águila- …June, si morimos, lo haremos juntos.

Hay rabia en la criatura enemiga. Por fin es una figura humana, femenina, con cabello negro, lleva puesta una armadura grisácea, de un material desconocido.

-… Castigo Eterno -susurra la mujer mientras la cadena se dirige a June cual si fuese un rayo.

El arma enemiga impacta y atraviesa el pecho de Nachi, quien nuevamente ha defendido a su compañera.

El santo del Lobo, apenas de pie, aprieta su puño y alza su cosmos:

-¡¡¡Aullido del Lobo!!!

Un destello color verde claro golpea directo a la mujer, quien es derribada:

-De acuerdo -habla y se levanta la enemiga- Morirán todos juntos entonces -mueve el brazo derecho y arranca violentamente la cadena del pecho de Nachi, luego sube a los aires envuelta por las que fueron armas de Shun, su cosmos se sigue expandiendo y de pronto sale disparada en dirección al norte, abandonando la pelea abruptamente.

-No ha tocado tus signos vitales -Marín se acerca al santo herido- June, lleva la caja, aún tenemos una oportunidad -June se levanta con dificultad, pero alza y coloca la caja de la Copa en su espalda- Resiste, no morirás hoy -la tierra no deja de temblar.

-Lo sé… -Nachi va apoyado en Marín, la hemorragia ha sido detenida con la tela que la santa del Águila portaba en la cintura.

-Llegaremos más rápido a su avión por aquí -June señala un camino estrecho, lleno de rocas, y se acerca a sus compañeros para ayudar en la marcha, su cintura sangra un poco- Gracias -susurra al oído de Nachi.

El cielo se ha oscurecido por el humo de la explosión; la lava del volcán fluye sobre los suelos de la isla.
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-No podemos aguardar más, ¡mierda!, ¿quieres morir? ¡El maldito volcán está explotando!... ¡ya han pasado más de tres horas!

-Aún podemos escapar, debemos esperar, sólo un poco… ¡Allí están!, te lo dije…

Los pilotos ayudaron a los santos a subir a la aeronave. Por fortuna había un equipo de primeros auxilios abordo. Marín ordenó dirigirse de inmediato al Santuario. Nachi estuvo despierto casi todo el trayecto, había probado su valor y resistencia como santo; antes de caer inconciente alcanzó a preguntar a June:

-¿Qué hay en la isla que defiendes más que a tu vida?

June trató de mirarlo pero no soportaba la culpa; al menos debía responder:

-Armas… -evadía los ojos del santo caído- …para Athena…

Marín miró el atardecer desde una ventana, convencida de que la batalla no había concluido, pero no sentía miedo, ni duda. Por fin se había dado cuenta de que su diosa continuaba viva.

Era de noche cuando aterrizaron en el mismo punto de donde partieron.

-Deben llevarlo al hospital. No morirá, pero debe ser atendido -ordenó la santa pelirroja.

-Descuida, tenemos en qué trasladarlo, no tardaremos mucho en llegar a la ciudad -respondió el piloto, mientras se acercaba rápidamente a una cabaña.

-June, tú también debes ir, el sangrado en tu cintura va en aumento.

-Pero… -ella estaba claramente agotada.

-Pelearon muy bien. Ambos son dignos de sus armaduras, pero ya han hecho suficiente.

Marín retiró el vendaje de su hombro derecho y se colgó la caja de la armadura de la Copa en la espalda. En la mano izquierda sostenía el pedazo de lienzo encontrado en la isla; ahora sabía que el objetivo del enemigo era el Templo de Athena.

Partió sola hacía el interior de las montañas. Algunas nubes cubrían la luna menguante. El lugar parecía más lúgubre que antes, a pesar de que no habían pasado más de quince horas desde su última partida. Conforme avanzaba notó un olor a humo en el aire que venía del este. Sin reparar en aquella sensación, se adentró velozmente en las oscuras laderas del Santuario.

____________________________________________________El Advenimiento


GRACIAS por leer (de nuevo) (chelas)

Zer0 - May 17, 2008 01:36 AM (GMT)
:o y que sucedera luego?

buena tercera parte, un poco atrasada eso si ¬¬ xD

LoRd AnTrAx - May 17, 2008 05:48 PM (GMT)
excelente tu fic alkor...
cuelga luego las partes faltantes, que me dejaste demasiao intrigado con la historia.

felicitaciones

El Capi - May 24, 2008 05:45 PM (GMT)
Buena historia Alcor, quien podria pensar que una historia con puros secundarios podria ser buena

Android - May 29, 2008 05:32 PM (GMT)
Hola, debo decir que coincido con los ultimos comentarios, realmente la historia ha venido de menos a mas y se ha puesto realmente interesante, involucrando al Lost Canvas, a June y esa misteriosa sombra que al parecer es mujer y debe ser enviada de algun dios maligno... Me ha gustado mucho la participacion de Nachi y sobretodo de Marin como lider de este grupo de santos que fue dejado atras pero aun asi deben proteger al Santuario y salvar a Athena!! Te felicito y esperamos el sig. capitulo.... por cierto buen art del canvas.

pd: ya viste las imagenes de los santos secundarios de la seccion de fanarts?? quedarian bien para el fic

Alkor - June 3, 2008 12:43 AM (GMT)
(face1)

GRACIAS a todos por sus comentarios, desde el principio quise darle al fic una intención de misterio y veo que sí ha funcionado... lamento tardar tanto en poner los dos capítulos que falta pero estoy en semanas finales del semestre y como que aveces la "inspiración" no me llega...

Me alegra mucho que les interese una historia con los personajes secundarios que fueron dejados de lado, yo creo que aún tienen algun potencial escondido para enriquecer la historia de SS

QUOTE
pd: ya viste las imagenes de los santos secundarios de la seccion de fanarts?? quedarian bien para el fic


Oye Android dónde veo los fanarts???, hay algun topic especial???

sin más, a todos gracias de nuevo y saludos, en un par de semanas subo el cap que sigue! (chelas)

Android - June 3, 2008 05:37 PM (GMT)

Alkor - June 14, 2008 12:26 AM (GMT)
QUOTE (Android @ Jun 3 2008, 12:37 PM)
estan aca:

http://z15.invisionfree.com/SSYE/index.php...topic=6288&st=0

checate XD:

user posted image

Oh :o están rebuenos los dibujos (aja) (aja) , aunque un poco fumados eso sí , jajaj, en especial me gustó el de Marín y el de Geki (face4) y esa última de los santos con kiki y seika está buenísisma (shi2) (shi2) , por allí está el verdader@ prota del fic...

también estoy dibujando algo más para el fic pero entre todas mis tareas y lo del proyecto giga nomás no puedo acabar : (, pero pronot las postearé junto al cuarto cap. a ver cómo queda (face12)

saludos y ojala pudan seguir leyendo (chelas)

Alkor - July 4, 2008 09:33 PM (GMT)
Sin más preludios, espero les guste:

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[Sangre en mis manos]

-Algo ha cambiado, este lugar ya no es el mismo. Todos estamos condenados. Ella sigue allí, está nerviosa, lo sé, hay algo que no quiere decirnos. Si esto continua así…

-¿Ares?

-No lo creo, ¿qué sentido tiene para él adueñarse de un santuario abandonado? Sería una “guerra” muy aburrida. Además fue vencido por Athena en otra ocasión, recuerdo haberlo leído…

-Están ellos. Hm, no tenemos ninguna oportunidad… - Geki se encontraba distante, de pie en el último escalón hacía la casa de Aries, de pronto interrumpió- Dejen de decir estupideces.

Ban e Ichi sentados escalones abajo, ambos miraron con molestia al Oso. Ban se levantó y trató de explicar:

-Al menos estamos tratando de averiguar algo…

-No tiene caso, sólo están especulando -Jabú interrumpió. Ya no portaba su casco y lucía desanimado. Había muestras de cansancio en su rostro: un poco de mugre en las mejillas y sus ojos entreabiertos, se encontraba reposando en una columna de la escalinata- No sabemos nada. Los textos del Patriarca están vacíos y no tenemos más fuentes, lo he revisado. Aceptémoslo, no tenemos idea sobre lo que enfrentamos.

-Entonces empecemos por revisar lo poco que sabemos. Fue una pelea real, aunque ninguno tenga marcas en el cuerpo -Ichi se mostraba diferente, un tanto inquieto y ansioso. La batalla con los falsos santos de plata no sólo lo tomó por sorpresa, le hizo darse cuenta que no estaba preparado para una confrontación verdadera- Sólo era un enemigo, pero pudo enfrentarnos a todos al mismo tiempo, debe manejar algún tipo de ilusión.

-No pudo herirnos -añadió Ban- Pero si es el mismo ser que atacó a Marín en Starhill no podemos subestimarlo, su golpe puede ser letal… -un breve momento de silencio y de reflexión ocurrió antes de que el León Menor siguiera- Es una sombra, tal vez no pudo atacarnos con todo su poder porque era de día.

-¿Nix, tal vez? La Noche. Un ser primigenio, Marín dijo que la sombra obedecía a un amo distinto a Cronos -Jabú terminó su reposo, habló y se acercó a sus compañeros expectantes, luego cuestionó- ¿Por qué habría de atacar una deidad mítica al Santuario? Si desea algo con la Tierra su prioridad son los dioses olímpicos, nosotros no somos más que estorbos…

-Los santos dorados pudieron detener a Cronos y a los titanes… -respondió Ban de forma espontánea.

-¿Cómo lo sabes? Ninguno de nosotros había comenzado su entrenamiento cuando eso sucedió. Nadie en el Santuario se tomó la molestia de ponernos al tanto de esa guerra. Tal vez es sólo una leyenda.

Ban se sentó de nuevo y observó las escaleras; recordó su batalla con el Unicornio en el Torneo Galáctico, aún guardaba los ánimos de lucha contra su compañero no sólo porque en aquella ocasión el León Menor perdió, sino porque, además, el carácter de Jabú no le provocaba ninguna simpatía.

-Arrogante, orgulloso y creído -pensaba Ban- Jabú tiene muchos defectos, sin embargo también tiene mucho poder… al menos más que el mío…

-Pero si es un ser de la oscuridad, ¿por qué no ha atacado el Santuario de noche? -siguió Ichi, intuitivo como pocas veces en su vida- Han pasado tres días desde la batalla en Starhill, pudo haber atacado antes…

El sol se encontraba a punto de desaparecer en el horizonte, el cielo azul se ennegrecía lentamente hacía el este del mundo, el aire frío comenzaba a recorrer los vestigios de la ciudad pérdida en las montañas y un manto de nubes tapaba poco a poco los remanentes de luz de los cuerpos celestes. La luna menguante, aún imponente el cielo, iluminaba tenuemente uno de los lados del reloj de fuego.

-Luz… Por la tarde nos atacó a los pies de las Doce Casas. La sombra dijo buscar la “gracia de Athena”, pero no continuó su marcha, desistió… -el santo del Unicornio intentaba relacionar los hechos mientras miraba fijamente la escalinata al Templo de Athena, recorriendo con los ojos las ruinas de las casas del zodiaco- La armaduras doradas -concluyó al fin- Son objetos bañados con luz desde el Mito.

-No están las doce -respondió Geki a lo lejos.

-Son sólo siete, sí, pero deben ser suficientes para detener a la sombra.

-Está atardeciendo, basta de falsas conjeturas -el santo del Oso de nuevo, veía al sol partir a lo lejos.

-¿Y tú qué propones? No has hecho más que esperar y poner cara de imbécil cuando te molesta algo que decimos -encaró Ichi con enfado, Ban por el contrario se levantó y se dirigió a lo alto de las escaleras sin hacer caso de los santos.

-Yo propongo preguntarle a la líder qué es lo que tenemos que hacer -contestó Geki con sarcasmo- Hay algo que no nos ha dicho, le preocupa de sobremanera, pero no nos considera capaces de sobrellevarlo…

-Éste es el plan -interrumpió por fin Shaina, quien hasta ahora se encontraba en la ruinas del templo de Aries- Si la sombra desea cruzar el Santuario, no se lo permitiremos, ni siquiera pasará las escaleras, ¿entendido? -no se escuchaba segura, el tono de su voz era suave.

-¡El reloj de fuego! -irrumpió Ban, exaltado- ¡Uno de los puntos de luz ha desaparecido y el del centro es más intenso!

El santo del León Menor corría escaleras abajo.

-¡Espera! -indicó Shaina- ¡No tiene importancia, si Marín o Nachi descubrieron algo pronto lo sabremos!

Ban se detuvo a un par de escalones antes llegar al inicio de la escalinata. Volteó, seguro de sí, la frente en alto, su postura rígida, ambos puños cerrados, la luz de la luna se reflejaba en su armadura mientras una brisa recorría el lugar. Anunció:

-Athena está cerca…

El sol desapareció en el horizonte, el cielo fue cubierto por las nubes, cualquier rastro de las constelaciones se perdió, el intenso brillo de la luna iluminó las rocas porosas de las antiguas construcciones del Santuario y a lo lejos el silbido del viento comenzó a resonar por doquier.

Profundo, más allá de las montañas oscuras, un único destello de luz cayó sobre las costas del Mar Mediterráneo.

Todos los santos miraron sorprendidos, el estruendo tardó un momento en llegar hasta sus oídos, no les fue difícil comprender que la ciudad griega de la costa, aquella que protegió el Santuario desde el Mito, había caído en la destrucción.

Mujeres gritando, hombres sufriendo, niños sangrando, todas las imágenes recorrían la mente de Ban:

-Tenemos que ir… -no había duda en su voz. Geki respondió:

-No sabemos…

-¡Hay gente muriendo!... –un destello en sus ojos, de decisión, de inmediato partió.

El brillo no se detuvo, continuaba resplandeciendo sobre la ciudad griega. Poco a poco varias columnas de humo se hicieron visibles.

Un instante más tarde un segundo impacto cayó. Ahora el estruendo venía desde el interior del Santuario, en dirección al reloj. El suelo se estremeció con brutalidad, todos los santos quedaron cegados, a la deriva, excepto Ban, quien corría inmutable hacia las montañas.

El viento se vuelve salvaje, despiadado. Shaina recupera la visión, apenas puede enfocar a dos de sus compañeros correr.

-¡Deténganse! -grita con desesperación- ¡Es una trampa!

El polvo se eleva por los aires, el estremecimiento no cesa. Los dos santos se pierden a lo lejos.

-Su final ha llegado

-¡Jabú, Ichi…!

Una risa siniestra se alza sobre el lugar...

-¡Está herido!...¡Cuidado!, ¡Están por todos lados!

A la derecha, a lo lejos, en la escalinata, centenares de golpes impactan en los suelos grises.

-¡¿Cuántos son?¡

-Ocho

-Siete

-Seis


-¡Detrás de tí!

-¡¡¡¡¡Shaina!!!!!

------------------------------------------------------------------------------------------------

Uno, dos, cada paso que da la estremece. Poco tiempo ha pasado desde el atardecer. Aquel silbido del viento que le paralizó el cuerpo hace tres noches se escucha de nuevo, suave, pero funesto. Algo ha cambiado, el lugar luce más lúgubre que antes. No puede evitar pensarlo, “el Santuario ha caído en una oscuridad eterna”.

Marín sostiene en su espalda la caja de la Copa, la herida en su hombro derecho arde, pero no se compara con el dolor de sus compañeros caídos.

-Soy débil - piensa- No importa, debo intentarlo

Su cintura está desnuda, el pañuelo que la cubría detuvo la hemorragia en el pecho de Nachi. Sus ropas van raídas y sus medias blancas desgarradas, manchadas con lodo y con un color carmesí.

-June tiene otra misión, encomendada por Saori… -resuelve en su mente, recordando a su compañera- Este olor en el aire, ¿humo?, ¿de dónde viene? No importa, algún recuerdo de la isla de Andrómeda…

En la mano izquierda lleva el lienzo encontrado en la isla.

-Las cadenas de Shun, June dijo que fueron cubiertas con su sangre por cinco años. La sombra… de día no era tan mortal, pero tocó las cadenas y resurgió. ¿Era la luz del sol lo que la detenía? Ellos dijeron que Starhill se iluminó aquella noche… Starhill… ¿qué más sucedió en ese lugar? La “Puerta”, mencionó la sombra antes de volverse mujer, ¿salió de allí o deseaba entrar? No estaba sola.

Marín detuvo su paso un instante y fijó su mirada tras la máscara metálica en la luna cubierta por las nubes, recordó el canto lejano de hacía tres noches.

-“Su esencia no manchara más este lugar”, dijo esa voz, tal vez no se refería a mí, ¿intervino a mí favor, salvándome de la muerte? Me desangré… ¡El lienzo! … Shun no creía en coincidencias o en el azar, según June -extendió el pedazo de lienzo viejo y trató de reflexionar- No es un motivo alegórico, es más bien simbólico. Sin duda él es Hades -enfocaba sus ojos en la figura masculina- El yelmo, la espada, lleva una estrella de cinco picos en la mano izquierda. El ave del centro, un águila tal vez, el destino también puede ser irónico… No, no es un águila, el lienzo no está terminado, posiblemente, ¿una lechuza? Lleva las amarras rotas de las tres mujeres en las patas… ¡Ella!, cabello negro, de espaldas… La figura principal sostiene una copa, beberá la sangre de Hades, ¡eso es!; aquella noche me cubrió por un instante, pudo vencerme tan fácilmente porque estaba viviendo de mí…

Volteó hacía la herida en su hombro, de pronto una brisa fría pasó sobre su cuerpo, escuchó otra vez el silbido del viento y olió de nuevo el humo en el aire.

-¿Un incendio?... De cualquier forma hay algo que no encaja en todo esto: el reloj de fuego, aquel símbolo y los puntos luminosos, simplemente no tienen razón de ser…hm…

Ding, ding. Fue el sonido del pendiente que tenía desde niña, lo llevaba en la mano derecha después de usar el pañuelo de su cintura para la herida de Nachi. No dudo más y reinició su marcha sobre las oscuras laderas del Santuario. “Athena está cerca…”, comenzó pensar en su mente.

Algunos minutos más tarde volvió a detenerse, sólo por un instante. A la izquierda se encontraba el camino a las Doce Casas y a la derecha el reloj de fuego. El instinto la encaminó a la derecha. La caja de la Copa comenzaba a pesarle y debajo de su sostén metálico el sudor brotaba ligeramente de su piel.

La santa pelirroja de armadura celeste llegó al fin. Las nubes han descubierto por un momento a la luna. Escombros. El reloj desapareció, sólo hay rocas en el suelo, la cabeza de una cariátide partida a la mitad, no queda otro rastro de la última edificación del Santuario que quedaba en pie; aquel símbolo de poder se perderá en la memoria de los santos que lucharon bajo la luz de los doce fuegos.

Hay alguien a lo lejos, de rodillas. Marín se despoja de la caja en su espalda y camina en su dirección. Cuerpo robusto, cabello alborotado, mira fijamente al suelo. La diadema en su cabeza está rota, su negra armadura se confunde con el ambiente.

-¿Geki?

-Hay sangre en mis manos…

-¿Qué…?

-No es mía.

Una tras otra, las gotas rojas escurren entre los dedos del santo. Un brillo plateado revela el camino de sangre hasta el cuerpo que yace boca abajo junto a los restos del reloj. El color carmesí se confunde con el naranja intenso de su armadura, no se mueve, no respira.

-¡Ban! -Marín corre hacía él, lo mira con horror.

-Aún sigue aquí… Escondida en los escombros, burlándose de nosotros…

-Cinco -habla una voz sin origen.

-Ni siquiera somos capaces de detener a una maldita sombra…

Un nuevo estruendo sacude el lugar, viene de las Doces Casas. Marín voltea y recuerda la última vez que vio las ruinas: “están vivos, sé que regresarán”, dijo el León Menor temprano ese día.

-Levántate… -enfurecida, aprieta ambos puños con fuerza, el lienzo y el dije, la santa de plata da vuela y corre sin detenerse- ¡¡Levántate!!

Un par de minutos pasaron antes de su arribo. Las nubes aún no han cubierto la luna menguante y la escalera de los templos es iluminada con un tenue resplandor. Jabú sostiene a Ichi escalones arriba, Shaina a la izquierda, pronto reconoce a la guerrera:

-¡Marín! -uno de sus brazos fue herido- ¡Cuidado!

Al pie de la escalinata se encuentra la mujer que casi mató a June y a Nachi por la tarde. Su piel es blanca, ojos negros como su cabello, su armadura gris resplandece, sólo cubre la mitad de su cuerpo; la cadenas cobrizas están atadas en todo su ser.

-¡No debemos dejarla pasar! -grita Marín enérgicamente- ¡Desea alcanzar el Templo de Athena!

Shaina no muestra sorpresa, lo había intuido, pero cuestiona:

-¿El “Megas Depranon”?

La enemiga sonríe, una leve mueca se dibuja en su rostro.

-No -enfatiza Marín- La sangre de Athena.

La santa del águila se prepara para alcanzar a sus compañeros, pero la figura femenina irrumpe:

-Desde la época del Mito Athena selló este lugar con su inmenso poder. Todo aquel que deseara visitarla debería cruzar la montaña sin otro medio más que el de sus propios pies, como si fuese un simple humano, pero antes debería superar los templos que la custodian. Bien, ya cumplimos uno de los requisitos.

-Claro es… -un segunda voz detrás de la mujer de cabello negro- …que habrá obstáculos en el camino, ¿comenzamos?

La sombra que habló ha tomado la forma de otra mujer con cabello rizado. Incluso parece portar una armadura que cubre sólo la mitad de su cuerpo, similar a la otra.

-Oscuridad pura -piensa Marín

Un golpe llega desde las escaleras, es Jabú:

-Inténtenlo…

La mujer con cadenas corre hacía las escaleras sin prórroga, de pronto salta sobre el Unicornio. Desde un escalón Ichi previene el ataque, intenta alcanzar a la enemiga con las garras de su puño izquierdo:

-¡No pasarás!

Ella se burla, despiadada, y hace explotar las cadenas que la rodean golpeando con brutalidad a los santos de bronce, quienes son dejados atrás. La santa del Ofiuco se apresura tras la mujer.

-¡¡Galope del Unicornio!! -el violento golpe de Jabú impacta directo en un escalón, la mujer se encuentra de nuevo en el aire.

Ichi logra alcanzar a Shaina, los tres santos están dispuestos a atacar.

Marín continua a lo pies de la escalinata, la sombra enemiga desapareció sin dejar rastro, sabe que si logra alcanzar a uno de ellos causará su perdición.

-No hay tiempo…

-¡Castigo eterno! –se escucha escaleras arriba, la mujer de cabellos negros impacta a los tres santos con una potente onda expansiva.

-Si ella logra pasar los templos estamos perdidos, tendrá el camino libre -concluye Marín mientras corre velozmente- No importa si la sombra alcanza a otro de nosotros, debemos detener a la otra… ¡Shaina! …

-Cuatro

Jabú se levanta a mitad de las escaleras, Marín corre a su lado:

-¡De prisa!

La mujer ha llegado al patio de Aries, a sus pies Shaina retira de sí al santo del Hydra. Un instante antes Ichi se interpuso entre ella y el ataque enemigo. La máscara de la santa está partida en un extremo, dejando expuesta su mejilla.

-Qué triste imitación de la vida -los ojos profundos de la enemiga miran con desprecio a la guerrera en el suelo- El destino también comete errores… - la cadena cobriza está por impactar a la santa.

Un brillo de luz dorada irrumpe, el objeto de Aries la ha defendido.

-Imposible… -piensa Shaina

-¡Meteoros! -Marín a penas pudo liberar su golpe antes de ser alcanzada por el extremo de una cadena, inevitablemente el lienzo cayó en el suelo, alguien más corre detrás suyo- Shaina, ¡Athena está cerca…!

El ser de cabello negro extiende su mano derecha, un brillo azul emerge de sus dedos y de inmediato se escucha un golpe fugaz; la armadura de Aries es destruida en mil de pedazos. La mujer reinicia su marcha, pero a punto de entrar en las escaleras de Tauro se detiene, alguien le impide el camino.

Es Geki, de pie al final del patio, ya no lleva protección en la cabeza, sus ojos son distintos, no sólo hay ira en ellos, por primera vez… ¿destrucción?... Marín y Jabú han llegado, ambos rodean a la mujer.

-No tienen nada con qué vencerme -los ojos negros se dirigen a Marín- El Castigo ha caído ya sobre aquellos que protegieron a Athena -el olor a humo ha alcanzado el lugar desde la ciudad griega- ¿Lo ves? Morirán todos juntos… Peleen entonces…

Shaina mira a su joven compañero caído a su lado y recuerda: es mediodía, ella en estas ruinas, ¿un sueño?...

“Todos ellos son débiles, ¿por qué piensas que eres tú quien debe guiarlos?- No será por siempre”

-Las nubes han cubierto el cielo. Ese estruendo, ese brillo de luz, ¿cuántos han muerto ya? Kiki, Seika, ¿dónde están June y Nachi? Ban… Marín sigue de pie, lleva algo en su mano derecha, nunca caerá. Jabú, Geki… ¿un lienzo en suelo?... Sangre… “Nuestro regalo robado”, ¿la vida? El orden, el castigo. “Dijo tener otro amo”… desde la época del Mito, no puede ser, Tis…

Un grito agudo de ira se escucha frente ella, parece el lamento de una bestia terrible. La mujer sombra se alza desde el suelo gris:

-Ya nada podrá evitar “su” regreso -se ríe.

-Ella… regresará… -responde Shaina

Las nubes cubren por completo a la luna, cualquier luz ha desaparecido. A lo lejos los gritos de batalla inundan el ambiente, la lucha ha alcanzado la casa de Tauro.

-Tu sangre, ahora.

La sombra invade Shaina, a penas un grito de dolor sale de su boca, fue casi imperceptible.

-El olor en el aire, su gritos…

El impacto la ha cegado momentáneamente, todos sus sentidos están siendo disminuidos paulatinamente.

-Está cerca… -sigue dudando- “¿Tienes miedo? De qué sirve responder”

Otro destello dorado, un escudo.

-No puede ser...

Leo, Virgo, Libra, Sagitario, Acuario. Las doce armaduras doradas se han reunido en el Santuario, se comunican, resuenan. El sonido inunda el lugar como aquella vez, bajo los doce fuegos, un último brillo de fe. La sombra retrocede, la luz del escudo la rechaza:

-Una protección hecha pedazos, apenas puede sostenerse. Necesitas más para vencerme –una nueva embestida se dirige a la santa del Ofiuco.

Sus brazos se levantan instintivamente, el arma de Libra la protegerá.

-Athena está cerca…

-Tres

-¿Quién más ha caído? Jabú, Geki…

El sonido de las armaduras doradas comienza a desvanecerse, están dejando de vibrar al unísono.

-Objetos inútiles. No hay nadie que las haga brillar -la mujer sombra destruye poco a poco el escudo dorado- Patética, ¿qué diría el inútil a tu lado?


Silencio.


La oscuridad alcanza a Shaina, no resistirá más. No puede moverse, la herida en su mejilla se abre, los gritos se han detenido. La sangre brota de si piel.

“Eres una santa de plata, pero tu armadura puede brillar como el oro, ¿Tienes miedo?”

-Dos


Ni siquiera el humo permanece, no puede oler, ni siquiera sentir las ráfagas frías del viento.


Silencio


Aún intenta recordar, ella en la casa de Aries:

-¿Qué más sucedió aquella noche? Luz, es la luz, la misma que emana de estas armaduras…

-Brillante. Pero te equivocas -se burla la sombra- Misty y Argol deben estar decepcionados. Ni siquiera hay coraje en tí.

La sangre escurre por la piel de la santa, la mujer sombra se está alimentando sin piedad.


Silencio


-Sola. Tu diosa te ha abandonado, pero qué le dirías si le muestras tus manos llenas de sangre. No pudiste guiarlos.

Los gritos se han detenido. Vencidos, ya nadie sobrevive. Shaina cae de rodillas. Todos serán condenados:

-¡Está cerca!… Las cincos armaduras doradas, perdidas en el infierno, ¡están aquí!... han regresado… ¡el cielo!

¡¡¡¡Cometa Pegaso!!!!


Silencio.


-¿Es lo que quieres escuchar? -una carcajada se eleva, imperturbable.

La luz de la luna se ha ido, también la ha abandonado. El Santuario ha caído en la oscuridad eterna. Todo ha sido en vano. No puede ver, no puede respirar, no puede hablar, no hay dolor, su final ha llegado…

-Han postergado demasiado esta guerra y ya es inevitable. ¿No lo entiendes? ¡Ya no hay dios en la Tierra que te pueda proteger!


Un sonido. Solemne, viene de la profundidad de los alcores.


-No puede ser…

Las olas chocan en las costas griegas, aquel sonido llega hasta sus oídos. El océano ruge. Shaina lo ha escuchado con anterioridad, cada golpe, cada nota. Suena melódico, casi sinfónico, como una sinfonía de muerte final…
--------------------------------------------------------------------------El Advenimiento



pd. No sé si esté demás decir que mi fic "corto" ya va por las 50 páginas en word a renglón seguido XD

GRACIAS por leer de nuevo (otra vez ) (chelas)




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