Ahora mi parte preferida... El por que los ajedrecistas tienen tan mala fama... =D la mayorita estaban deschabetados (y me incluyo xD)
Giovanni Leonardo da Cutri "Il Puttino" 
Considerado en su época como Campeón Mundial, el italiano Leonardo Il Puttino fue envenenado en 1587 por rivales celosos.
Aron Nimzowitsch 
Recibió el consejo de su médico en el sentido de que hiciera más ejercicio. A partir de entonces, hizo caso de la recomendación y empezó por practicar diversos movimientos gimnásticos durante el torneo en que participaba. Cuando no le tocaba mover sus piezas, se iba a un rincón de la sala y la emprendía con sus genuflexiones o algo parecido. Varias veces, dejó estupefactos a los espectadores, al ponerse boca abajo.
Akiba Rubinstein 
Tuvo la idea paranoide de que alguien le perseguía. Si un desconocido entraba en su habitación, salía corriendo o incluso se arrojaba por una ventana.
Carlos Torre 
Nunca dormía más de dos horas por noche, según confesión propia.
Le encantaban los helados de piña y se comía de diez a quince diarios.
En 1911 en Nueva York, cuando iba en autobús por la Quinta Avenida, se quitó toda la ropa que llevaba puesta.
A. Frydman (Maestro Polaco) En el curso de un torneo ajedrecista que se celebraba en Polonia, perdió los estribos, según se informó, y empezó a correr por todo el hotel, completamente desnudo, al tiempo que gritaba: "¡Fuego!".
Wilhelm Steinitz 
En 1897, empezó a albergar la ilusión de que podía hablar por teléfono sin hilo ni auricular y su secretario le sorprendía a menudo esperando respuesta a través del invisible audífono. También solía acercarse a la ventana, donde hablaba y cantaba, quedándose después a la espera de una contestación. El secretario informó de ello al cónsul norteamericano, quien sugirió que se recluyese a Steinitz en un sanatorio.
En 1900, pensaba que podía emitir corrientes eléctricas, con la ayuda de las cuales le sería factible mover las piezas a voluntad.
Aseguraba estar en comunicación eléctrica con Dios y que podía darle de ventaja un peón y las blancas.
José Raúl Capablanca 
Se justificaban muchas de sus derrotas ajedrecistícas, con la excusa de que había estado absorbido por una mujer. Cuando perdió ante Tarrasch, en San Petersburgo, el año 1914, se dió por supuesto que había pasado directamente al tablero desde la cama de la señora del gran duque.
La culpa de que perdiera con Alekhine, en 1927, había que buscarla en el hecho de que andaba divirtiéndose con demasiadas bailarinas.
Mi adorado y despistado Ivanchuk (cu) Vassily Ivanchuk 
"Ivanchuk es un extraordinario jugador que une a su profunda concepción estratégica una visión táctica maravillosa, pero su peor enemigo es él mismo. Ya lo dijo en su día Kárpov: «Será campeón del mundo si sus nervios se lo permiten». Incapaz de controlar sus nervios en los momentos de tensión ha protagonizado un sin número de divertidas anécdotas. En una ocasión comenzó a golpearse violentamente la cabeza contra una pared tras haber cometido un error. En Linares, mientras paseaba por el escenario, se acercó a la mesa del árbitro y pulsó el timbre con el que daban comienzo las partidas, dando un susto a todos los presentes. En Sevilla, mientras paseaba, llegó a desmayarse porque un perro le ladró tras unas rejas. En la ceremonia de clausura de Linares 1989 se puso a cantar a voz en grito. Las anécdotas no tienen fin, pero su carácter amable y el que todos saben que no lo hace a mala fe, le ha librado de más de una sanción"
Y mi predilecto ^^ (qw) Mihail Tahl 
Tal vez su anécdota más famosa es la partida en la que estuvo pensando durante una hora como sacar un hipopótamo de un pantano:
La famosa anécdota del hipopótamo de Tahl
De una entrevista que le hicieron:
Damski: Durante una partida, ¿Te vienen a la mente ideas que no tengan nada que ver con el ajedrez?
Tahl: ¡Continuamente! Nunca olvidaré, por citar un ejemplo, mi encuentro con el maestro Eugenio Vasiukov (Kiev, 1964), durante uno de los campeonatos de la URSS. La posición en el tablero era muy compleja, y yo pensaba sacrificar un caballo. No era una variante muy clara, puesto que existían muchas posibilidades. Comencé a calcular y me horrorizó la idea de que el sacrificio fuera falso. Las ideas se me amontonan en la cabeza: una respuesta del enemigo correcta en determinada situación la traspasaba a otra variante y allí, naturalmente, ese movimiento era inoportuno por completo. Lo concreto es que en mi cabeza se formó un montón caótico de movimientos, a veces incluso sin ninguna relación entre sí, y el "árbol del análisis", tan recomendado por los entrenadores, comenzó a crecer de manera monstruosa.
No sé por qué, pero en ese momento recordé la célebre poesía infantil de Chukovski:
¡Oh, qué dificil es el trabajo
De sacar a un hipopótamo del pantano!No podría explicar en base a qué asociación este hipopótamo se metió en el tablero, pero la verdad es que, mientras los espectadores creían que estaba analizando la posición, yo pensaba en cómo demonios podría sacarse a un hipopótamo del pantano.
Recuerdo que en mi cabeza se amontonaban cabrestantes, palancas, helicópteros e incluso, una escalera de cuerda. Después de numerosos intentos no encontré ningún método aceptable de sacarle del pantano, y pensé con amargura:
"¡Pues que se ahogue!". Y pues así de psicoticos estan los ajedrecistas xD